Mi hij@ ¿Mi víctima o mi creación?

Por César Mella
psiquiatra dominicano

Yo me preguntaría y plantaría la siguiente pregunta: ¿cómo eduqué o estoy educando a mis hijos? ¿Qué valores inculco o inculqué a mis hijos?

A los jóvenes de este siglo hay que llamarlos varias veces en la mañana para llevarlos a la escuela y, digo llevarlos porque no tienen que tomar el bus o caminar larguísimas distancias para llegar a ella.

Se levantan generalmente irritados porque se acuestan muy tarde, viendo televisión por cable, jugando Playstation, hablando o enviando mensajes por teléfono o chateando por la Internet.

No se ocupan de que su ropa esté limpia y mucho menos en poner un dedo en nada que tenga que ver con arreglar algo en el hogar.

Tienen los juegos y equipos digitales más modernos del mercado, Ipod, Blackberry y computadora no pueden faltar, como tampoco el pago por su actualización. Hoy los hijos, muchas veces sin merecerlo, presumen el celular más novedoso. El Nextel más costoso. La LapTop más equipada. Nada les costó. Si se descomponen, para eso estamos, no faltaba más, hay que pagar la reparación, a la brevedad y sin chistar.

Idolatran amigos y a falsos personajes de Realitys de MTv. ¡Ah! pero viven encontrándole defectos a los padres, a quienes acusan a diario de que sus ideas y métodos están pasados de moda.

Se cierran automáticamente a quien les hable de moral, honor y buenas costumbres, y mucho menos de DIOS. Lo consideran aburrido. Ya saben todo y, lo que no ¡Lo consultan en internet!

Nos asombramos, porque los sicarios cobran cuotas sin trabajar por ellas, cuando a nuestros hijos los acostumbramos a darles todo incluso su cuota semanal o mensual sin que verdaderamente trabajen por ella, y todavía se quejan a porque eso no me alcanza.

Si son estudiantes, siempre inventan trabajos de equipo o paseos de campo, que lo menos que uno sospecha, es que regresarán con un embarazo, habiendo probado éxtasis, coca, marihuana o cuando mínimo alcoholizados.

Y cuando les exiges lo más mínimo en el hogar o en la escuela, lejos de ser agradecidos te contestan, con desfachatez: yo no pedí nacer, es tu obligación mantenerme o quien les manda andar de calientes.

Definitivamente estamos jodidos, pues la tasa de que hagan su vida independiente se aleja cada vez más, pues aún graduados y con trabajo, hay que seguirlos manteniendo, pagándoles deudas, servicios y hasta los partos de sus hijos.

Con lo anterior, me refiero a un estudio que indica que este problema es mayor en chicos de la sociedad de clase media o media alta (o de capas medias urbanas) que bien pudieran estar entre los 14 y los 28 años, si es correcto 28 años o más ¿lo pueden creer? y que para aquellos padres que tienen de dos a cuatro hijos constituyen un verdadero dolor de cabeza.

¿Entonces en qué estamos fallando?

Yo sé, dirán que los tiempos y las oportunidades son diferentes, pues para los nacidos en los años cuarenta y cincuenta, el orgullo reiterado era levantarse de madrugada a ordeñar las vacas con el abuelo; que tenían que ayudar a limpiar la casa; no se frustraban por no tener vehículo, andaban a pie a donde fuera, siempre lustraban sus zapatos, los estudiantes no se avergonzaban de no tener trabajos gerenciales o ejecutivos, aceptaban trabajos como limpiabotas y repartidores de diarios.

Lo que le pasó a nuestras generaciones, es que elaboramos una famosa frase que no dio resultado y mandó todo al diablo:

¡Yo no quiero que mis hijos pasen, los trabajos y carencias que yo pasé!

Nuestros hijos no conocen la verdadera escasez, el hambre. Se criaron en la cultura del desperdicio: agua, comida, luz, ropa, dinero.

Muchos de los nuestros hijos, a los 10 años ya habían ido a Disneyworld mínimo dos veces, cuando nosotros a los 20 si bien nos iba, conocíamos la Ciudad de Cochabamba.

El dame y el cómprame, siempre fue generosamente complacido convirtiendo a nuestros hijos en habitantes de una pensión, con sirviente (a) y todo incluido, que después intentamos que funcionara como hogar.

Es alarmante el índice de divorcios que se está generando, van a la conquista de su pareja y vuelven al hogar, sólo unos meses más tarde, divorciados porque la cosa no funcionó; ninguno de los dos quiere servir al otro en su nueva vida. Como nunca batallaron en la pensión con sirviente incluido, en la que se les convirtió el hogar paterno, a las primeras carencias en el propio, avientan el paquete y regresan a la casa para que la mamá y el papá continúen resolviéndoles la vida.

Este mensaje es para los que tienen hijos (Y TAMBIEN PARA LOS HIJOS) y que pueden todavía moldearlos, y educarlos con principios y responsabilidades. Háganles el hábito del ser agradecidos.

Háganles el hábito de saber ganarse el dinero con honestidad, la comida, la ropa, el costo de la estancia en la casa en la cual no aportan para el pago de servicios. Háganles saber lo que cuesta cada plato de comida, cada recibo de luz, agua, renta. Háganles sentir en su casa, cómo se comportarían ustedes. Es en casa ajena cuando van de visita.

Por ese domingo o cuota semanal o mensual, edúquenlos en la cultura de la correspondencia y el agradecimiento. Que los sábados o domingos laven el carro, ayuden a limpiar la casa, NO SU CUARTO, esa debe ser obligación de siempre sin pago de por medio. Háganles la costumbre de limpiar sus zapatos, de que paguen simbólicamente, por todo lo que gratuitamente reciben, implántenles la ideología de ameritar una especie de beca escolar que ustedes pagan, y por la que ellos no pagan ni un centavo, eso puede generar una relación en sus mentes trabajo=bienestar.

Que entiendan que asistir a la escuela, es un compromiso con la vida, que no es ningún mérito asistir a ella. De la responsabilidad con que cumplan ese compromiso, dependerá su calidad de vida futura.

Todos los niños deben desde temprano aprender a lavar, planchar y cocinar, para que entiendan la economía doméstica en tiempos que podrían ser más difíciles.

Cuida lo que ven y ves con ellos en la televisión, y evita caer en el vicio social llamado telenovelas, los videojuegos violentos, la moda excesiva y toda la electrónica de la comunicación, que han creado un marco de referencia muy diferente al que nos tocó. Cuando ocupes corregirlos, aconséjalos, habla con ellos, no los ofendas, no los reprendas en público.

Estamos comprometidos a revisar los resultados, si fuimos muy permisivos, o sencillamente hemos trabajado tanto, que el cuidado de nuestros hijos queda en manos de las empleadas domésticas y en un medio ambiente cada vez más deformante.

Ojalá que este mensaje llegue a los que tienen la oportunidad de cambiar o hacer algo al respecto.

Que cada quien tome lo que le corresponda. Que haga lo que pueda y quiera. Recuerda que para que triunfe el mal, solo se necesita que la gente buena lo permita...



¿Una nueva sociedad o un tsunami social y ecológico?

por Leonardo Boff

En mi último articulo lancé la idea, sustentada por minorías, de que estamos ante una crisis sistémica y terminal del capitalismo, y no es una crisis cíclica. Dicho en otras palabras: las condiciones para su reproducción han sido destrozadas, sea porque los bienes y servicios que puede ofrecer han llegado al límite por la devastación de la naturaleza, sea por la desorganización radical de las relaciones sociales, dominadas por una economía de mercado en la que predomina el capital financiero. La tendencia dominante es pensar que se puede salir de la crisis, volviendo a lo que había antes, con pequeñas correcciones, garantizando el crecimiento, recuperando empleo y asegurando ganancias. Por lo tanto, los negocios continuarán as usual.

Las mil millonarias intervenciones de los Estados industriales salvaron los bancos y evitaron el derrumbe del sistema, pero no han transformado el sistema económico. Peor aún, las inyecciones estatales facilitaron el triunfo de la economía especulativa sobre la economía real. La primera es considerada el principal desencadenador de la crisis, al estar comandada por verdaderos ladrones que ponen su enriquecimiento por encima del destino de los pueblos, como se ha visto ahora en Grecia. La lógica del enriquecimiento máximo está corrompiendo a los individuos, destruyendo las relaciones sociales y castigando a los pobres, acusados de dificultar la implantación del capital. Se mantiene la bomba con su espoleta. El problema es que cualquiera podría encender la espoleta. Muchos analistas se preguntan con miedo: ¿el orden mundial sobreviviría a otra crisis como la que hemos tenido?

El sociólogo francés Alain Touraine asegura en su reciente libro Después de la crisis (Paidós 2011): la crisis o acelera la formación de una nueva sociedad o se vuelve un tsunami, que podrá arrasar todo lo que encuentre a su paso, poniendo en peligro mortal nuestra propia existencia en el planeta Tierra (p. 49.115). Razón de más para sostener la tesis de que estamos ante una situación terminal de este tipo de capital. Se impone con urgencia pensar en valores y principios que puedan fundar un nuevo modo de habitar la Tierra, organizar la producción y la distribución de los bienes, no sólo para nosotros (hay que superar el antropocentrismo) sino para toda la comunidad de vida. Este fue el objetivo al elaborar la Carta de la Tierra, animada por M. Gorbachev que, como ex-jefe de Estado de la Unión Soviética, conocía los instrumentos letales disponibles para destruir hasta la última vida humana, como afirmó en varias reuniones.

Aprobada por la UNESCO en 2003, la Carta de la Tierra contiene efectivamente «principios y valores para un modo de vida sostenible, como criterio común para individuos, organizaciones, empresas y gobiernos». Urge estudiarla y dejarse inspirar por ella, sobre todo ahora, en la preparación de la Río+20.

Nadie puede prever lo que vendrá después de la crisis. Solo se presentan insinuaciones. Todavía estamos en la fase de diagnóstico de sus causas profundas. Lamentablemente son sobre todo los economistas quienes hacen los análisis de la crisis y menos los sociólogos, antropólogos, filósofos y estudiosos de las culturas. Lo que va quedando claro es lo siguiente: ha habido una triple separación: el capital financiero se desenganchó de la economía real; la economía en su conjunto, de la sociedad; y la sociedad en general, de la naturaleza. Y esta separación ha creado tal polvareda que ya no vemos los caminos a seguir.

Los “indignados” que llenan las plazas de algunos países europeos y del mundo árabe, están poniendo el sistema en jaque. Es un sistema malo para la mayoría de la humanidad. Hasta ahora eran víctimas silenciosas, pero ahora gritan fuerte. No sólo buscan empleo, reclaman principalmente derechos humanos fundamentales. Quieren ser sujetos, es decir, actores de otro tipo de sociedad en la que la economía esté al servicio de la política y la política al servicio del bien vivir, de las personas entre sí y con la naturaleza. Seguramente no basta querer. Se impone una articulación mundial, la creación de organismos que hagan viable otro modo de convivir, y una representación política ligada a los anhelos generales y no a los intereses del mercado. Hay que reconstruir la vida social.

Por mi parte veo indicios en muchas partes del surgimiento de una sociedad mundial ecocentrada y biocentrada. Su eje será el sistema-vida, el sistema-Tierra y la Humanidad. Todo debe centrarse en esto. De no ser así, difícilmente evitaremos un posible tsunami ecológico-social.


La iglesia como agente de transformación


Por René Padilla
Uno de las libros más difundidos de Ediciones Kairós es La iglesia local, agente de transformación: Una eclesiología para la misión integral. Se publicó originalmente en castellano, pero luego de unos años se publicó también en inglés y posteriormente (con algunos cambios hechos gracias a la colaboración de Péricles Couto) en portugués. Al momento de escribir esta nota una editorial en Alemania está considerando la posibilidad de publicarlo en alemán.
Uno de los valores de este libro de autoría latinoamericana colectiva es que enfoca las características esenciales que una iglesia local necesita reunir para poner en práctica la misión integral en su propio contexto. La lista de tales características surgió de la experiencia práctica de uno de los equipos de la Fundación Kairós en su trabajo con iglesias locales a lo largo de varios años. Se trataba del equipo de Ministerios Comunitarios, cuya tarea era asesorar a congregaciones locales interesadas en producir un impacto transformador en su propio vecindario a partir del Evangelio en palabra y en acción. El trabajo con una iglesia local, fuera cual fuere su denominación, demostró que no se podía dar por sentado que bastaba que esa iglesia (o un grupo de miembros de ella) tuviera la visión de servir como agente de transformación en su propia situación: para lograr tal objetivo requería, además, la combinación de ciertas características o cualidades sin las cuales sería imposible lograrlo. En ausencia de cualquiera de esas características la iglesia estaba total o parcialmente inhabilitada para llevar la misión integral al terreno de la práctica.
Esa conclusión fue el origen del libro de Ediciones Kaiós al que hemos hecho referencia al comienzo de este artículo. Cada uno de los capítulos que constituyen la primera parte enfoca, desde una perspectiva bíblico-teológica, una de las característica de la lista derivada del trabajo con iglesias locales. El resultado es, como reza el subtítulo del libro, una eclesiología para la misión integral.
Nos alegra que los organizadores de CLADE V, que se va a realizar en Costa Rica del 13 al 19 de julio de este año, hayan solicitado a la Fundación Kairós que se haga cargo de la Consulta sobre la iglesia local como agente de transformación integral. Nos alegra porque es un reconocimiento de la experiencia que a lo largo de los años nuestro ministerio ha acumulado tanto en lo que atañe a la reflexión sobre  este tema como en lo relacionado con el asesoramiento de iglesias locales y de entidades pro-eclesiásticas en cuanto a la práctica de esta manera de encarar la misión cristiana.  Somos conscientes de la responsabilidad que esta tarea en CLADE V implica, pero la encaramos con confianza en la dirección del Señor tanto en la preparación como en la realización de la Consulta que se nos ha encomendado. En preparación para ésta, a partir de la fecha nos proponemos usar este blog para difundir la reflexión y abrir un espacio para el diálogo abierto sobre el tema que nos ocupa. Nuestros lectores quedan invitados escribirnos y así hacer su aporte para que este esfuerzo resulte realmente fructífero.
Concluyo con la transcripción del plan preliminar que tenemos para las tres sesiones (de hora y media cada una) de nuestra Consulta:
Temática: Los requisitos y la capacitación que toda congregación local necesita para constituirse en una comunidad que ejerce una influencia transformadora en su contexto cultural, socioeconómico, político y religioso.
Título: La iglesia local, agente de transformación integral
Foro
Responsable: Víctor Rey / victorrey@hotmail.com
Consulta
Responsable: René Padilla  / crpadilla2004@yahoo.com.ar
Objetivo general: Tomar conciencia de las cualidades que las iglesias locales requieren para llevar a cabo la misión integral en su contexto, y dar a conocer  recursos disponibles para lograr el desarrollo de esas cualidades.

Objetivos específicos: 

1) Discernir las cualidades deseables de una iglesia local a la luz de la enseñanza bíblica, y recoger sugerencias sobre los medios útiles para desarrollar dichas cualidades.
2) Intercambiar experiencias en el trabajo con iglesias locales que están practicando la misión integral.
3) Dar a conocer algunos ministerios  enfocados en la capacitación de iglesias locales para que crezcan en la comprensión teológica y la práctica de la misión integral.
Metodología
Primera sesión: La iglesia local: un enfoque bíblico teológico
Exposición (30 minutos)
Grupos de reflexión (45 minutos)
Presentación de informes de los grupos (15 minutos)
Segunda sesión: Talleres sobre recursos para la capacitación de la iglesia local para la misión integral, con cada taller por separado.
Introducción general (15 minutos)
Talleres en grupos de interés  (una hora)
Presentación de informes de los talleres (15 minutos)
Tercera sesión: Conclusiones y planes para el futuro
Conclusiones generales (30 minutos)
Planes para el futuro, con cada taller por separado (40 minutos)
Presentación de informes de los grupos (20 minutos)
Posibilidad de financiación/becas: en lo posible se gestionará la consecución de fondos para becas, pero en general se espera que los participantes cubran sus propios gastos parcial o totalmente.

¿Somos luz en la sociedad?

por Daniel Fuentes

¡Contestate esta pregunta! ¿Hay generosidad ? ¿Estamos ayudando a los que menos tienen?. Como institución cristiana; ¿anteponemos la necesidad del otro antes que la nuestra? . 1 Juan 3:17-18 dice:


" Pues si uno es rico y ve que su hermano necesita ayuda, pero no se la da, ¿cómo puede tener amor de Dios en su corazón? Hijitos míos, que nuestro amor no sea solamente de palabr...a, sino que se demuestre con hechos."
Me preguntaron una vez cual era la función del pastor, y respondí lo siguiente: "La función del pastor es la de pastor. Se encarga de que sus ovejas no pasen hambre, ni frío, y buscar cubrir las necesidades básicas. Si esta sin techo, tiene la autoridad y los recursos para movilizar a las personas para conseguirlo. Así creció la Iglesia, siendo generosos unos con otros. El día de hoy, si planteas una acción de generosidad en la iglesia de seguro te dirán: NO HAY. Nunca hay...

Nos olvidemos las palabras de Cristo en Mateo 25:35-46

25:35 Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis;
25:36 estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí.
25:37 Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber?
25:38 ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos?
25:39 ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti?
25:40 Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.
25:41 Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.
25:42 Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber;
25:43 fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis.
25:44 Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos?
25:45 Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis.
25:46 E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.

La verdadera iglesia no esta pensando en lo que puede acaparar para si misma, sino en lo que más pueda dar a los que mas necesitan.

Ángeles

por Juan Antonio Lozano

En este artículo, quiero resaltar la presencia de ellos. Ya saben de quienes estoy hablando. Los que nos protegen y nos acompañan constantemente sin que se lo pidamos. Vienen de la presencia del Dios altísimo. Son ellos; los que están sin que los veamos. Están con nosotros como si fueran personas visibles. Si, son ellos; los ángeles.

Después de leer un hermoso libro acerca de estos seres santos, me gustaría comenzar tratando de describirlos.

Ellos son seres inmateriales que siempre están presentes. Asisten y sirven a Dios. También los ángeles, en la Biblia hebrea, Biblias cristianas y el Corán, son a menudo representados como mensajeros de Dios. Me pareció relevante poner esta definición,  ya que hay personas que no tienen idea de lo que es un ángel.

Para mí, los ángeles son mensajeros de Dios y mediadores que están presentes en un mundo que está cada vez más confundido y más problemático. La Biblia dice que ellos intervienen en los asuntos de las naciones. Dios a menudo se vale de ellos para ejecutar castigo en esas naciones. En otras palabras, ellos guían, confrontan y sustentan al pueblo de Dios en medio de sufrimientos y persecuciones.

Martín Lutero una vez dijo que un ángel es una criatura espiritual sin cuerpo creada por Dios para el servicio de la cristiandad y la iglesia.

Cabe destacar que el mismo Satanás o Lucifer, como se lo quiera llamar, fue también un ángel; sin embargo fue un ángel caído que fue echado por Dios del paraíso hacia las tinieblas por revelarse y desobedecer a su creador.

Las definiciones de la palabra ángel son infinitas y no es mi intención aburrir al lector. Solo pretendo manifestar que los ángeles son una realidad.

Bueno, quisiera invitarlos a leer el libro de Billy Graham llamado “ángeles”. Ese libro, me motivo e inspiró para escribir este artículo. Les dejo algunas experiencias apasionantes contadas en el libro. Tal vez, también los motive como a mi:

“El Dr. S. W. Mitchell, célebre neurólogo de Filadelfia, se había retirado a su alcoba tras un día excepcionalmente agotador. De pronto lo despertaron unos golpes en la puerta. Al abrir se encontró con una niña pobremente vestida y profundamente turbada. Le dijo que su madre estaba muy enferma y le rogó que la acompañara. Aunque era una gélida y nívea noche de invierno, y aunque se sentía muerto de cansancio, el Dr. Mitchell se vistió y siguió a la niña. Por lo que se sabe, la madre de la niña estaba muy enferma de pulmonía. Después de disponer el cuidado médico de la enferma, le expresó sus elogios por la inteligencia y persistencia de su pequeña hija. La mujer lo miró con extrañeza y exclamó: ¡Mi hija murió hace un mes!. En ese ropero están sus zapatos y su abrigo.

El Dr. Mitchell, estupefacto, se acercó al ropero y abrió la puerta. Allí estaba el abrigo que vestía la niña que lo había ido a buscar para que atendiera a su madre. Estaba tibio y seco y no cabía en la cabeza que hubiera estado afuera en aquella noche invernal”.

¿Acaso un ángel vestido como la hija de aquella mujer había ido en busca del médico en aquella hora crucial?. ¿Sería que los ángeles de Dios habían obrado a favor de aquella enferma?.

A un colportor persa se le acercó un hombre y le preguntó con que derecho vendía Biblias.

Bueno –contesto el colportor-, porque tenemos permiso para venderlas en todo el país.

El hombre lo miró como perplejo y le preguntó: ¿Por qué, entonces, siempre andas rodeado de soldados?. Tres veces he intentado atacarte, pero al ver a los soldados no lo he hecho. Ya no quiero hacerte daño. ¿Eran seres celestiales aquellos soldados?.


¡Ellos si que son geniales!. Debo decir que no son pocos, al contrario, son muchos; legiones y legiones de ángeles que nos cuidan y protegen. La Biblia, en casi trescientos lugares diferentes, nos enseña también que Dios tiene innumerables ángeles bajo su mando. Y más todavía, Dios ha encargado a esos ángeles que ayuden a sus hijos en sus luchas contra Satanás. Yo estoy profundamente convencido de que estos seres celestiales existen y nos proporcionan ayuda invisible.

¡No estas sola ni solo en esta gran lucha!; te lo aseguro. Ellos están, aunque no los veas. No tengas miedo. Los ángeles están aquí para ayudarnos y están preparados para asistirnos en cualquier emergencia.



Él está esperando abrazarte

por Roberto Rado




“Y, levantándose, partió hacia su padre. «Estando él todavía lejos, le vió su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente”. Luc 15:20


Cómo será el abrazo Señor en ese día
en que nos encontremos contigo cara a cara.
Ese abrazo que tanto esperamos
aquellos que somos tus hermanos.

Lo imagino Seño, tan lleno de ternura
que no podré emitir palabra alguna.
El único lenguaje será el de mis ojos
con lágrimas de alegría pronunciadas.

Imagino la fuerza de tus brazos y tus manos
rodeando mi cuerpo, ya resucitado.
La misma fuerza de tu Espíritu
que levantó tu cuerpo en el pasado.

Será extenso y prolongado. Silencioso.
No habrá palabras ni sonidos.
Sólo tu amor será el vínculo perfecto
que nos mantendrá ese momento unidos.

Y allí en ese instante sabré definitivamente
que no fue en vano creer en tí, obedecerte.
Y que es verdad que tu amor
nos alcanzará más allá de la muerte.

No sentiré tan sólo tu cariño
porque será el Padre
que rodeará también mi cuerpo
como a un niño.

Mientras tanto Señor en esta tierra
iré ensayando el encuentro de ese día.
Abrazando a los pobres de esta tierra.
A los perdidos. A los desvalidos.

Los de brazos caídos
que no pueden levantarlos
porque temen otra vez ser engañados.

Los de brazos abiertos
que son amigos del mundo
pero que aún no han encontrado tu camino.

Los de brazos duros
que no pueden darse a los demás
porque el egoísmo contrajo sus músculos.

Los de brazos débiles
que no pueden mantener por mucho tiempo
su compromiso de amor que han asumido.

Los de brazos religiosos
que levantan sus manos
pero su corazón está lejos de tu lado.

Los de brazos cruzados
que esperan que los demás
den por ellos, siempre el primer paso.

Y así, hasta que en el cielo nos veamos
sabré que el más hermoso ensayo Señor
lo haré con mis hermanos.

Porque mientras aquí peregrinamos,
estar con ellos y abrazarlos
será como si Tú estuvieras a mi lado.

LA TENTACIÓN JUVENIL COMO SUPERACIÓN

El mejor abrazo
por Juan Antonio Lozano

Soy un joven. Si; soy un joven como cualquier otro. En cualquier país, ciudad, ámbito sociocultural, religión. Tengo solo 21 años y reconozco que me queda muchísimo por aprender de Dios y madurar. No me creo ni jamás me creí mejor que nadie en ningún sentido. 
Mis padres desde chico me enseñaron de Dios, de la Biblia, recibí a Cristo en mi corazón, también fui bautizado acorde a las normas de la iglesia y también de lo que me fueron contando a través de mi prolongada niñez.
Bueno, mi adolescencia fue un poco caótica y en estas palabras no pretendo contar mi historia en su totalidad sino, creo que algunos datos son algo relevantes como para compartirlos. 
A la edad de 19 años me diagnosticaron un brote psicótico como consecuencia de algunas decisiones que no me favorecieron mucho que digamos. 
En la actualidad estoy sostenido por un anti-psicótico que la verdad es muy bueno; me mejore y ahora gracias a Dios estoy contando la historia. 
Le doy muchísimas gracias a Dios por esa ayuda y esa mano que me extendió en los momentos difíciles de mi vida. La verdad que la saqué regalada. La doctora misma se sorprende de la rápida recuperación que tuve. Dice que no vio otra tan completa como la mía y tampoco tan fructífera. Hay tantos jóvenes que han pasado lo mismo que yo y no tienen ni siquiera el apoyo de su familia como la tuve yo. 
Bueno… ¿a que punto quiero llegar se preguntaran?.
Su nombre es fácil. Se llama tentación.
Para mi es el mal de la sociedad actual, pero en este texto en realidad me quiero referir a los jóvenes que andan por ahí, perdidos, sin rumbo. 
La tentación, yo la pude conocer, experimentar y sentir muy bien. Dios… ¡si que se siente!. Se siente como si te estuvieran carcomiendo la cabeza de a poco. Perdón si me expreso de forma informal pero es lo que yo pienso y no encuentro otras palabras para expresar esta ruda realidad. La tentación es una sensación fea y creo que todo el mundo la ha sentido en distintas formas. La Biblia habla muchísimo sobre esto y puedo citar muchos pasajes que hablan de esto. A mi personalmente me gusta muchísimo el pasaje cuando Jesús es puesto a prueba en los inicios de su carrera en el desierto. En Lucas capitulo 4 podemos ver esto claramente. 
También, cuando los fariseos lo tentaban constantemente con preguntas para tenderle trampas pidiendo que Jesús haga una señal milagrosa. Esto se puede ver en los primeros versículos en Mateo capitulo 16 y en tantos otros pasajes que se pueden escribir de forma infinita.
Jesús sabía exactamente como contestar y como retrucar (para decirlo de forma informal) a la tentación. ¡Era un capo!. La tenía re clara. Yo pienso: ¡si tan solo yo tuviera una pizca de sabiduría como la tuvo el!; ¡si tan solo los jóvenes supiéramos elegir y saber contestar ante esta punzante tentación que nos pone a prueba en esta vida!. 
Hay tantas clases de tentaciones que nos invaden y nos hunden. Droga, que es casi lo más común pero también sexo, que es lo que nos vende la sociedad contemporánea todo el tiempo a través de los medios visuales. 
Todo lo que hablan los jóvenes de hoy en día es sexo. Sexo esto, sexo lo otro. El que tenga sexo sin protección es el más macho. Es el tema más hablado en las conversaciones de los adolescentes. Digo esto esto porque me toco vivirlo, escucharlo. 
Nosotros, los jóvenes cristianos estamos tentados todo el tiempo como ya dije. Por ejemplo la gran pregunta del siglo que casi todos nosotros nos hacemos es: ¿Me castigará Dios si tengo relaciones antes del casamiento?. ¿Me iré al infierno si hago esto?. ¿Se enojará Dios conmigo si hago lo otro?. 
La respuesta es simple; Dios nos ama a pesar de todo. Si, de todo. Pero hay algo que aprendí con el tiempo. A medida que más sufro mas aprendo, más me supero día a día, más estoy en comunión con Dios, más leo su Palabra. No niego que soy un hombre pecador, un hombre trucho, pero, este amigo inseparable no deja de quererme. 
Dejo este tema tan complejo abierto para que todo el mundo pueda opinar. 

Del Estanque de Betesda al mate

por José Luis Lozano
(Juan 5:1-13)

Hoy, al igual que en los tiempos de Jesús, vivimos en una sociedad muy competitiva. El relato de Juan, nos deja ver que hasta los enfermos creían que podían sanarse si ingresaban primeros al estanque cuando el agua se movía. 
Mas allá de los resultados finales,

                        Un encuentro para reflexionar rumbo a CLADE V

Los días 17, 18 y 19 de febrero en las instalaciones del Centro Kairós en General, Pacheco, Buenos Aires se realizó un encuentro para reflexionar en torno al lema del Quinto Congreso Latinoamericano de Evangelización CLADE V, que se realizará del 9 al 13 de julio en San José Costa Rica. Ediciones Kairós publicó el Cuaderno de Reflexión que lleva el mismo nombre del lema del evento: “Sigamos a Jesús en su Reino de Vida ¡Guíanos Santo Espíritu!”. El teólogo René Padilla estuvo a cargo de las tres reflexiones en torno al tema que se enfocaron en el seguimiento y discipulado de Jesús, el reino de Dios y la vida en el Espíritu. A esta cita asistieron unas 30 personas que vinieron de varias ciudades de Argentina, Brasil y Chile. Los tiempos de adoración, reflexión, discusión en grupos y de compartir los alimentos proveyeron un marco de confianza para dialogar libremente sobre el desafío que nos plantea como cristianos el seguimiento de Jesús en estos tiempos de incertidumbre. Muchos de los participantes aprovecharon el hermoso lugar que provee el parque del Centro Kairós para tener un tiempo a solas con Dios, meditar y orar. Los Clades que se viene realizando desde el año 1969, han sido un hito para las iglesias evangélicas. En estos encuentros las iglesias revisan sus estrategias y son desafiadas a involucrarse en la misión integral. Es interesante destacar la cantidad de proyectos, redes, asociaciones e iniciativas que han surgido a partir de estos encuentros. De alguna manera asisten a estos eventos los que quieren escuchar la voz de Dios y ser fieles a su llamado, sirviendo a los más necesitados y a la vez buscando otros compañeros de ruta que estén en esa misma visión. Por lo tanto el proceso que ha iniciado la Fundación Kairós va en ese sentido, de promover una reflexión bíblico teológica contextual que genere herramientas para equipar a las iglesias en la tarea de será gentes de transformación integral en las comunidades donde están y que lleven esperanzas a tanta gente que hoy lo necesita. La Fundación Kairós realizará un post CLADE posterior al evento de Costa Rica con los participantes de Argentina y también como un servicio para promover y difundir el espíritu del CLADE a los que no pudieron asistir a San José. Oportunamente comunicaremos la fecha para que reserven esos días y hagamos los preparativos necesarios.

Víctor Rey

¡No me abandones!

por José Luis Lozano

“Dios mío, no me abandones aun cuando esté yo viejo y canoso, pues aún tengo que hablar de tu gran poder…” (Salmo 71:18)
Recuerdo que en los campeonatos mundiales de patín carrera, el momento de la largada de una competencia, se convertía en toda una ceremonia con mucha adrenalina. La línea de largada se transformaba en toda una reunión de oración. Los diferentes corredores de cada país, rezaban culturalmente a su manera. Unos se arrodillaban, otros se persignaban, algunos con mas carisma alzaban sus brazos al cielo y en voz alta gritaban por ayuda. Todo un “culto de peticiones espirituales a Dios”.

En ese contexto, recuerdo que yo le decía al Señor algo así como:

“…Señor, te doy gracias por la vida, por tener salud y poder hacer lo que me gusta. ¡Ahora es momento de que me ayudes a ganar!. ¡Para esto me entrené y me sacrifique!. Hice todo lo que pude y prometo ahora, hacer y dejar todo en la carrera. ¡Ayudáme a ganar!”.


Con los años, la vida nos va enseñando, que no todo pasa por ganar una carrera, y que no siempre las cosas salen como uno las planifica. La civilización cartesiana en la que vivimos, nos ha llevado a establecer una primacía de lo visible sobre lo invisible, de aquello que se mide y se pesa sobre lo que no se mide ni se pesa, del hacer sobre el ser, del homo faber sobre el homo religiosus, y tristemente, esta primacía, no nos ha ayudado ni preparado para disfrutar de la aventura de vivir.

Paul Tournier expresa:

“Luego de haber militado por una causa contra otra, por un proyecto contra otro, por una iglesia contra otra, uno accede a la tolerancia, que no es ni indiferencia, ni dimisión, sino nueva aventura de amor”.

Es bueno y necesario, que nos preparemos para el triunfo, es bueno y necesario que busquemos la excelencia en todo, pero también es necesario y conveniente que tengamos claramente definidas nuestras intenciones o motivaciones personales en nuestras acciones cotidianas.; ¿Para qué? ¿Por qué? ¿Cuál es el propósito final de mis acciones?

Ya no te pido que me ayudes a ganar… Solo deseo como el salmista, que no me abandones…porque aún tengo que hablar de tu gran poder.

Dios todavía nos habla


Un joven había estado en el estudio bíblico del miércoles a la noche. El pastor había hablado de escuchar y obedecer la voz del Señor. El joven no pudo evitar pensar, ¿Dios habla con la gente hoy? Después del servicio, salió con unos amigos a tomar un café y comentaron el mensaje. Varios contaron cómo Dios los había guiado en diversas oportunidades. Ya eran las 10 de la noche cuando el joven emprendió el regreso hacia su casa.
Sentado en el auto comenzó a orar: "Dios, si todavía hablas con la gente... por favor háblame a mí. Yo te voy a escuchar. Voy a hacer todo lo que pueda por obedecerte." Mientras manejaba por la calle principal de su ciudad, tuvo un pensamiento extraño: parar y comprar un litro de leche. Sacudió la cabeza y dijo en voz alta "¿Dios, eres tu?" Como no obtuvo respuesta, siguió camino hacia su casa. Pero, nuevamente el pensamiento: "compra un litro de leche".
El joven recordó como el pequeño Samuel no reconocía la voz del Señor y acudía a pedirle ayuda a Elí. "Esta bien, Dios, en caso de que seas vos, voy a comprar la leche." No parecía una prueba muy difícil de obediencia. La leche siempre es útil. Se detuvo, compró el litro de leche y siguió camino hacia su casa. Cuando estaba por pasar la calle 7, sintió de nuevo el impulso, "Dobla en esta esquina." "Esto es una locura", pensó y pasó de largo la intersección. De nuevo, tuvo la sensación de que debía haber doblado en la calle 7. Así que en la siguiente intersección dobló y volvió hacia la calle 7. Medio en broma dijo en voz alta, " OK Dios, así lo haré ".
Anduvo por varias cuadras, cuando de repente sintió que tenía que parar. Estacionó y miró a su alrededor. Estaba en una zona semi-comercial de la ciudad. No era de las mejores, pero tampoco era lo peor. Los negocios estaban cerrados y la mayoría de las casas estaban oscuras, como si sus habitantes ya se hubieran ido a dormir. Otra vez sintió algo, "Anda y dale la leche a la gente de la casa de enfrente. El joven miró la casa. Estaba oscura y daba la impresión de que la gente se había ido o estaba durmiendo. Empezó a abrir la puerta y se volvió a sentar en el auto. "Dios, esto es una locura. Esa gente debe de estar durmiendo y si los despierto se van a enojar y yo voy a quedar como un estúpido " Nuevamente sintió que debía ir y darles la leche. Finalmente, abrió la puerta del auto y dijo "Está bien, Dios, si eres tu, voy a ir y les voy a dar la leche. Si quieres que quede como un loco, está bien. Quiero ser obediente. Supongo que eso servirá de algo pero si no me contestan rápido, me voy." Cruzó la calle y tocó el timbre.
Se escuchaban ruidos que venían desde adentro. Un hombre gritó: "¿Quién es? ¿Qué quiere?" Y la puerta se abrió antes de que el joven pudiera salir disparando. El hombre que abrió tenía jeans y una remera. Parecía que recién se había levantado de la cama. Tenía una mirada extraña y no parecía muy contento de ver a un extraño parado en la puerta de su casa. "¿Qué quiere?" le preguntó El joven sacó la botella de leche y dijo, "Aquí tiene, esto es para usted." El hombre tomó la leche y corrió por el pasillo hacia adentro hablando en español. Luego vio pasar a una mujer llevando la leche a la cocina. El hombre la seguía cargando un bebé en bazos. El bebé lloraba. El hombre tenía los ojos llenos de lágrimas y le dijo casi llorando: "Estábamos orando. Tuvimos que pagar muchas cuentas este mes y nos quedamos sin dinero. No teníamos leche para nuestro bebé . Le estábamos pidiendo a Dios que nos muestre como conseguir leche". La esposa desde la cocina gritó: "Le pedimos que mandara a un ángel con un poco de leche. ¿Es usted un ángel?
El joven buscó su billetera, sacó toda la plata que tenía y la puso en la mano del hombre. Dio media vuelta y volvió a su auto. Las lágrimas corrían por su rostro. Se dio cuenta de que Dios todavía contesta nuestras oraciones. Esto es simplemente una prueba.

Yo te busco...

¡Respóndeme, Señor, respóndeme!

por José Luis Lozano



“Respóndeme, Señor, respóndeme, para que este pueblo sepa que tu eres Dios, y que los invitas a volverse de nuevo a ti”. (1 Reyes 18:37 )

Un pedido muy especial

En una oportunidad, me encontraba en la ciudad de Rosario; Argentina. La familia que nos hospedaba a mi compañero Norman de Buenos Aires y a mi, invitó a cenar la noche antes del inicio del campeonato, al director técnico de la selección Argentina de patín carrera con su esposa. Durante la cena, unos ladrones, rompieron un vidrio de su automóvil y le robaron un bolso que contenía los patines con los que la esposa del técnico debía competir al día siguiente, como parte de un selectivo nacional para participar de un campeonato del mundo.
Al finalizar la cena y encontrarnos con esa triste situación, no hubo mas que desconcierto, bronca e impotencia en todos.
Al retornar a la habitación con mi compañero Norman, le expresé que sentía el deseo de orar a Dios para que el bolso con los patines apareciera y así poder demostrar al técnico, a su esposa y a la familia hospedadora, la existencia y el poder de Dios.
Así lo hicimos. Oramos con el claro objetivo de que el bolso apareciera para testimonio de todos; la familia que nos hospedó, el técnico con su esposa y todos los patinadores del país que habían ido a participar del torneo nacional.
Nuestra oración fue mas o menos así:

“Querido Señor, tu sabes mejor que nosotros lo que sucedió esta noche; el robo del bolso de patines de Nora . Te pedimos que por favor hagas que el bolso aparezca. No sabemos como lo vas a hacer, pero sería un hermoso testimonio para que todos sepan que tu existes y que eres realidad ”.

Esa noche, luego de la oración, nos acostamos a descansar, y a la mañana siguiente, después del desayuno, sentí deseos de salir a caminar y dar una vuelta a la manzana. Mientras caminábamos con Norman (mi compañero), sentí deseos de acercarme a 2 jóvenes que estaban conversando en una esquina de la cuadra en donde nos hospedábamos.
¡Disculpen muchachos…nosotros no somos de esta ciudad! ¡Vinimos a participar de un torneo de carreras de patín aquí en Rosario. Estamos hospedados en aquella casa de familia y anoche mientras cenábamos, alguien rompió el vidrio del auto que estaba allí y robaron un bolso con patines!. ¿Uds saben o vieron algo? Ellos contestaron: No, no sabemos nada! Ok.. si uds se enteran de alguna novedad avísennos por favor, ya que los patines que se robaron son de una de las chicas que hoy llego de Buenos Aires para participar de un torneo nacional. Ella es esposa del técnico de la selección argentina y seguro que esta dispuesta a dar una recompensa si es que los patines aparecen. ¡Muchas gracias por avisarnos!. Nos despedimos, les dijimos hasta luego y que disculparan la molestia.
Nos dimos vuelta y comenzamos a caminar de regreso a la casa. Cuando estábamos a unos 10 metros de distancia, nos llaman y nos dicen que ellos sabían quien los había robado. Además, muy sutilmente nos amenazaron ante la posibilidad que llamemos a la policía, pero nos expresan, que harían todo lo posible por conseguir los patines. Recuerdo que en mi interior, le daba muchas gracias a Dios, pues El, ya nos había señalado quienes eran los ladrones y ahora todo se trataba de negociar la devolución.
Acordamos que en una hora los patines serían devueltos y a cambio les daríamos una recompensa.
Todo salió como se habló. Recuperamos los patines, llamamos al hotel en donde se alojaba el técnico con su esposa y todos fueron testigos de la hermosa respuesta de Dios a un pedido muy especial.

“¡Señor Dios de Abraham, Isaac e Israel: haz que hoy se sepa que tu eres nuestro Dios…!”.(1Reyes 18:36).

Por un mundo sin violencia


Por C. René Padilla
La paz es un bien deseable tanto para los individuos como para las naciones. El corazón humano anhela la paz, y ésta, por lo tanto, se impone como un objetivo político prioritario que ningún gobierno responsable puede descuidar. Sea en el Este o en el Oeste, en el Norte o en el Sur, la visión profética de un mundo en el cual las espadas sean convertidas en arados y las lanzas en hoces suscita una respuesta positiva.
Sin embargo, la paz tiene sus condiciones. A menos que se cumplan, el ideal de la paz no pasa de ser un mero deseo sin posibilidades de realización. ¿Cuáles son las condiciones de la paz?

Isaías 32.7 señala la más importante de ellas: la justicia. «Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre». La paz se relaciona con la justicia como el fruto con el árbol que lo produce. Donde no hay justicia, no puede haber paz. La injusticia y la paz no pueden coexistir.
Recordemos que el profeta Isaías habla desde una situaci6n de injusticia y opresión. Las clases dirigentes se han corrompido y están usando su poder para explotar a los pobres. Son «rebeldes y amigos de bandidos. Todos se dejan comprar con dinero y buscan que les hagan regalos» (Is 1.23). Su tarea, dada por Dios, es hacer el bien, esforzarse en hacer lo que es justo, ayudar al oprimido, hacer justicia al huérfano, defender los derechos de la viuda (cf. 1.17). En lugar de ello, están ocupados comprando casas y acumulando tierras «hasta no dejar a nadie más… como si fueran los únicos en el país» (Is 5.8). Han reemplazado el respeto a la ley de Dios por asesinatos, y la justicia por gritos de dolor (cf. Is 5.7). Han dictado leyes injustas y decretos intolerables, y «no hacen justicia a los débiles ni reconocen los derechos de los pobres… explotan a las viudas y roban a los huérfanos» (cf. Is 10.1). Y no se puede esperar justicia del sistema judicial, ya que «acusan de crímenes a otros, y ponen trampas al juez, y con engaños niegan justicia al inocente» (Is 29.21).
La injusticia es pan de cada día. Sin embargo, la injusticia no viene sola. Donde hay olvido de la justicia, reina la anarquía. «La situación será tal en el pueblo, que unos a otros, aun entre amigos se atacarán. Los jóvenes la emprenderán contra los viejos, los despreciados contra la gente importante» (Is 3.5). La ley y el orden son esenciales para el bienestar de cualquier sociedad. Pero cuando se los invoca para defender intereses creados, la ilegalidad y el desorden se institucionalizan y, como resultado, se destruyen los fundamentos morales de la sociedad. Como racionalizaciones para justificar a los opresores, la ley y el orden inevitablemente pierden el respecto de parte de los oprimidos, las víctimas del sistema que los invoca. Los valores éticos pierden entonces vigencia y se crea una situación como aquella que el profeta describe cuando dice: «¡Ay de ustedes, que llaman bueno a lo malo, y malo a lo bueno; que convierten la luz en oscuridad, y la oscuridad en luz; que convierten lo amargo en dulce, y lo dulce en amargo!» (Is 5.20). Se pierde toda noción del bien y el mal, y el caos social toma control de la situación.
Para complicar el problema todavía más, en el tiempo de Isaías el pueblo de Israel está satisfecho, inconsciente de su pecado. El mensaje del profeta, por lo tanto, encuentra oídos sordos. A causa de su rebelión —dice el profeta—, Asiria, una nación pagana, será usada como vara de la ira de Dios; por no querer entender, irán al exilio, «todo el pueblo, con sus jefes, morirá de hambre y de sed» (Is 5.13). Su advertencia, sin embargo, es recibida con burla e indiferencia. El sonido de la destrucción está en el aire, pero en lugar de arrepentimiento y lamentación, «lo que hay es diversión y alegría, matar vacas y ovejas, comer carne y beber vino. ‘Comamos y bebamos, que mañana moriremos’, dicen» (Is 22.13). El hedonismo va de la mano con la falsa seguridad.
La falsa seguridad de los líderes de Israel en tiempos de Isaías es una expresión de confianza en el poder militar de Egipto. En vez de arrepentirse y confiar en el Dios de justicia, han hecho alianza con el Faraón, olvidándose que «los egipcios son hombres, no dioses; sus caballos son de carne, no espíritus» (Is 31.3). ¡Qué advertencia para quienes inclusive hoy día buscan la paz y la seguridad por medio de la fuerza bruta, pero no muestran preocupación por la justicia!
El capítulo 32, en que aparece nuestro texto, comienza con la promesa de un reino en el cual «habrá un rey que reinará con rectitud y gobernantes que gobernarán con justicia» (v. 1). En contraste con la situación de violencia institucionalizada que actualmente existe en Jerusalén, en ese reino venidero «la gente no llamará noble al canalla ni tratará al pícaro como persona de importancia»; el hambriento no volverá con las manos vacías o el sediento sin agua, ni los pobres serán perjudicados con mentiras (vv. 5-8). Jerusalén, «la ciudad amiga de las diversiones», va a ser destruida. Las mujeres despreocupadas que la habitan, por lo tanto, son exhortadas a dejar de lado su falsa seguridad y reconocer el juicio que se avecina (vv. 9-13).
Después de esta exhortación, el profeta vuelve sus ojos a los cambios que se van a llevar a cabo cuando el juicio de Dios se cumpla. El Espíritu de Dios —dice— será derramado y surgirá una nueva sociedad y una nueva creación. «La rectitud y la justicia reinarán en todos los lugares del país. El efecto de la justicia será la paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre. Mi pueblo vivirá en un lugar pacífico, en habitaciones seguras, en residencias tranquilas, aunque el bosque sea talado y humillada la ciudad. Ustedes vivirán felices, con riego abundante para sus sembrados y pastos seguros para el burro y el buey» (vv. 16-20).
Para entender mejor esta visión profética de un mundo de paz hay que verla en contraste con la situación caótica descrita anteriormente. La paz a la cual se hace referencia aquí no es una mera ausencia de guerra, sino shalom, es decir, armonía, bienestar, integridad, abundancia, prosperidad, salud, felicidad, plenitud tanto para los individuos como para la sociedad. Nuestro texto la relaciona con tranquilidad, quietud o reposo (sheket) y con confianza o seguridad (batah). En medio de una situación de injusticia a la vez que de tensión social e inseguridad, el profeta vislumbra una nueva era en la historia de su nación, y la describe en términos que nos recuerdan el Año del Jubileo según Levítico 25: «En este año de liberación todos ustedes volverán a tomar posesión de sus tierras… No abuse nadie de nadie. Muestren reverencia por su Dios, pues yo soy el Señor su Dios. Cumplan mis leyes, pongan en práctica mis decretos. Cúmplanlos y vivirán tranquilos en el país; la tierra dará frutos, y ustedes vivirán tranquilamente en ella y comerán de sus frutos hasta quedar satisfechos» (vv. 13, 17-19). La relación que Isaías ve entre la justicia y la paz, entre la obediencia a la ley de Dios y la seguridad, aparece ya en la antigua revelación dada a Moisés en el Monte Sinaí, según la tradición.
El anhelo de un mundo en que la gente disfrute de la vida en todas sus dimensiones, sin verse amenazados por la violencia o el infortunio, es una característica común de la humanidad. No es de sorprenderse, por lo tanto, que la promesa de paz y seguridad sea frecuentemente un importante elemento de la retórica política en todos los países. Sin embargo, nuestro texto, en línea con la revelaci6n mosaica, coloca la justicia y la paz en una relación de causa y efecto: «el efecto —o resultado— de la justicia será la paz».
La justicia (tzedaká) a que se refiere el profeta no es ni más ni menos que la justicia de Dios: la justicia que Él ama y Él demanda; no meramente una convención social o un valor humano, sino un mandato divino. «No es sólo una relación entre el hombre y su prójimo, es un acto que implica a Dios, una necesidad divina»(1). Y está íntimamente vinculada a la compasión por los oprimidos, los débiles, los marginados. Es una «opción por los pobres». Tiene que ver con la preocupación especial de Dios por los necesitados y desheredados. Porque Él es un Dios de justicia, es pecaminoso permanecer indiferentes hacia quienes sufren por causas ajenas a su propio control.
Tzedaká es una condición esencial para la existencia de shalom. Sin justicia, no hay paz. La justicia y la paz son inseparables; están indisolublemente unidas. En palabras del salmista: «El amor y la verdad se darán cita; la paz y la justicia se besarán» (Sal 85.10).
En ausencia de la justicia sólo es posible una paz espuria. La falsa seguridad de los opresores, basada en la coerción, o la modorra de los oprimidos, resultante del temor, pero no una paz real. La paz de un cementerio, o de un campo de concentración, o de un país bajo ocupación militar, pero no una paz genuina y duradera.
Shalom nunca puede ser la experiencia de una sociedad corrompida, de una sociedad materialista obsesionada por la riqueza e indiferente a la situación de los pobres, de una sociedad hedonista orientada hacia la satisfacción de necesidades creadas artificialmente y ciega al sufrimiento de las masas empobrecidas, de una sociedad de consumo entregada a la idolatría de las modas y dura frente a la miseria de los marginados, de una sociedad de desperdicio puesta al servicio de la ideología del crecimiento económico ilimitado y sin compasión por las multitudes hambrientas.
Tampoco shalom puede ser una realidad en un mundo caracterizado por la injusticia a nivel internacional, un mundo dominado por la ambición de poder político y olvidadizo de los derechos humanos, un mundo en que se arrebata el pan de la boca de los menesterosos a fin de engordar a una elite con problemas de obesidad, un mundo en que las futuras generaciones de las naciones pobres nacen ya hipotecadas por los países ricos.
La única «paz» posible en esta clase de sociedad y esta clase de mundo es la paz impuesta por los gobiernos de seguridad nacional, una paz que depende totalmente de la persecución y el exilio, el arresto arbitrario y la tortura, las desapariciones forzadas, las mutilaciones y los asesinatos, una falsa paz desafiada para una elite privilegiada, comprada con la sangre de los oprimidos, una falsa paz que los pobres aborrecen y los ricos no pueden disfrutar totalmente, una paz que amenaza destruir totalmente la civilización moderna.
Si el fruto de la justicia es la paz, el fruto de la injusticia es la violencia y el caos social, la enemistad y la inseguridad, el odio y el temor. Cada injusticia que se comete contra los pobres lleva en sí la semilla de la subversión. La justicia conduce a la vida, la injusticia desemboca en la muerte. La injusticia no es meramente una violación de los derechos humanos sino también un pecado contra el Dios vivo. Por lo tanto, quienes persisten en la injusticia se colocan bajo el juicio de Dios. «El que se burla del pobre ofende a su Creador; el que se alegra de su desgracia no quedará sin castigo» (Pr 17.5).
La manera más eficiente de trabajar contra la paz es trabajar por la injusticia. Siembra injusticia y cosecharás violencia. En palabras de Robert Kennedy, «quienes imposibilitan la revolución pacífica, hacen inevitable la revolución violenta».
Dondequiera, cuando explota la violencia, la explicación común de parte de quienes son beneficiados por el sistema es que los causantes de los problemas son agitadores ajenos a la situación. La pregunta que debe plantearse a los defensores del statu quo es: ¿Qué lograrían tales agitadores si no fuese porque el terreno está ya abonado por el resentimiento y el odio causados por la injusticia?
América Latina es una buena ilustración del problema. Parecería que, a lo largo de su historia, nuestros países estuvieran atados a un círculo vicioso de empobrecimiento de las masas, seguido por explosión social, seguida por represión, seguida por un mayor empobrecimiento de las masas, seguido por una mayor explosión social, seguida por una mayor represión, y así sucesivamente. Cada vez que se repite el ciclo, aumenta el costo social. ¿Hay salida, especialmente si se toma en cuenta que cada intento de cambio es de inmediato convertido en el blanco de las sospechas de quienes mantienen el control de las estructuras de poder?
La situación se complica todavía más en vista del juego de intereses económicos a nivel internacional. La política externa de los Estados Unidos funciona en base al presupuesto que la democracia y la libertad son valores que deben preservarse a toda costa en todo el mundo. El hecho innegable es, sin embargo, que en tiempos de la Guerra Fría, el gobierno de los Estados Unidos fue siempre compañero de cama de los gobiernos más represivos en la historia de la humanidad.
¿Qué explicación tenia esta espantosa contradicción? Por lo menos parte de la respuesta era que los dictadores latinoamericanos habían aprendido bien cómo funcionaban los mecanismos del poder. Su fórmula era sencilla:
1. Convencer al gobierno de Estados Unidos que ellos también valoraban la democracia y la libertad; que ellos también estaban involucrados en la batalla cósmica contra el marxismo, y que todas las violaciones de los derechos humanos eran sólo una medida temporaria para impedir el avance de los comunistas y evitar que desterraran para siempre a la democracia y la libertad, no sólo de sus respectivos países sino de todo el continente y de todo el mundo.
2. Proteger los intereses económicos de Estados Unidos y, ¡por supuesto!, los intereses privados de los gobernantes locales. ¡De este modo se mantenía feliz al elefante! Por cierto, el elefante quedaba feliz, pero no nos engañemos: ese camino conducía a la destrucción porque dejaba sin resolver el problema de la injusticia, y donde hay injusticia no puede haber paz.
Hoy la situación es otra. Quedó atrás la era de la Guerra Fría. Por lo menos en América Latina, ya no tenemos dictaduras militares. Pero no nos engañemos: hoy más que nunca, el poder económico está concentrado en grandes corporaciones transnacionales al servicio del nefasto sistema neoliberal, un sistema de injusticia que beneficia a una elite —la «clase transnacional»— a costilla de las grandes mayorías. De la era de la Guerra Fría hemos pasado a la era de la Guerra contra el Terrorismo. Cualquiera que esté en desacuerdo con el sistema, ya no es un subversivo o un «cómplice de la subversión» sino que corre el riesgo de ser tildado de terrorista. Y, por supuesto, si queremos que haya paz, ¡tenemos que acabar con los terroristas!
En contraste, la manera más eficiente de trabajar por la paz es luchar contra la injusticia. ¿Anhelas la paz? Entonces, «que fluya como agua la justicia, y la honradez como un manantial inagotable» (Am 5.24). ¿Anhelas «reposo y seguridad para siempre»? Entonces, «¡no más violencia y explotación! ¡Actúen con justicia y rectitud!» (Ez 45.9). ¿Deseas vivir «en un lugar pacífico, en habitaciones seguras, en residencias tranquila» Entonces, «el Señor ya te ha dicho, oh hombre, en qué consiste lo bueno y qué es lo que él espera de ti: que hagas justicia, que seas fiel y leal y que obedezcas humildemente a tu Dios» (Mi 6.8).
Emil Brunner ha observado correctamente que si las naciones no están dispuestas a poner de lado sus intereses egoístas por causa de la justicia, por lo menos podría esperarse que cumplan los requisitos mínimos de la justicia internacional por causa de la paz:
Sería fantástico y utópico contar con la posibilidad de que naciones y estados, que por miles de años en sus relaciones internacionales han sido guiados por el egoísta principio del poder, de pronto se conviertan en convencidos adherentes del principio de la justicia. Pero no es fantástico creer en la posibilidad de que, en vista de los horrores de una guerra total, las naciones y los estados estén dispuestos a hacer sacrificios a fin de preservar la paz, que no den por sentado el egoísta punto de vista del poder sino que, en la distribución de la tierra, de los intereses y beneficios económicos, de la influencia política, dejen espacio para las necesidades y los derechos de otros. Quien condene esta posibilidad como utópica debe darse cuenta que está declarando que la siguiente guerra mundial es inevitable. (2)

Tales palabras mantienen ciertamente su vigencia. El dilema frente al cual se encuentra América Latina no es o el capitalismo y la libertad por un lado, o el socialismo y el totalitarismo por otro lado, como si el capitalismo y el socialismo fuesen realidades últimas. El dilema es, más bien, o la justicia y la paz por un lado, o la injusticia y la violencia por otro lado. Por causa de la paz, rechacemos el mito de que puede haber paz sin justicia, y sigamos a Jesús de Nazaret, que fue ungido para proclamar buenas nuevas a los pobres, libertad a los cautivos, vista a los ciegos y liberación a los oprimidos (cf. Lc 4.16-21). «Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre».

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(1). Abraham J. Heschel, Los profetas: II. Concepciones históricas y teológicas, Editorial Paidós, Buenos Aires 1973, p. 75.
(2). Justice and the Social Order, Harper and Brothers, New York and London, 1945, p. 238. Artículo de la Revista Kairós Nro. 22, año 2008.

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SEGURIDAD

Tomado de la buena semilla
por María Lozano

El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente.
(Salmo 91: 1)

Tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. (Romanos: 5:1)

La seguridad; palabra clave en las campañas políticas, preocupación internacional de mayor importancia y desafío comercial; es la prioridad de nuestra época, sencillamente porque nadie está seguro en ningún sitio.
La delincuencia en todos los ámbitos está presente. Tanto en la ciudad como en el campo, ricos y pobres, jóvenes y viejos, ¿ Quién está a salvo de los peligros?
¿Qué nación no teme las guerras, las hambrunas y las catástrofes?.
Esta inseguridad constante crea al hombre ansiedad. Se pregunta; aunque ponga candados y alarmas, ¿estaré a salvo de los ladrones? ¿El futuro será mejor gracias a las leyes de seguridad?
Dios dice: “Cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina”… y no escaparán (1 Tesalonicenses: 5:3). Un mundo que rechaza a Dios vive lógicamente en la inseguridad y ansiedad. Sólo hay una solución: Creer en Jesús a fin de obtener la paz con Dios y descansar en la fidelidad y en la fuerza del Señor; poniendo en sus manos nuestra propia vida y la de los nuestros. Él quiere ser para nosotros una fortaleza secreta y segura, una roca sólida. Sí, solamente en los brazos del Dios de paz, tierno y fuerte, encontraremos una verdadera y eterna seguridad.
“No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí” , dice Jesús
(Juan 14:1).

AGÁRRATE A LA CUERDA


Tomado de la buena semilla
por María Lozano

Misericordioso y clemente es el Señor. (Salmo 103:8)
El que encubriere sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.(Proverbios 28:13)

AGÁRRATE A LA CUERDA
Todo empezó con un paseo por el puerto pesquero. De repente el pequeño Francisco resbaló por la piedra mojada del muelle y cayó a las oscuras aguas. El niño aún no sabía nadar; así que dejaba de moverse en todos los sentidos; se hundía, salía a la superficie y volvía a hundirse…Un pescador; quien desde su barco amarrado al muelle vio lo que estaba sucediendo, tomó rápidamente una cuerda y la lanzó hacia Francisco. “¡ Francisco agárrate a la cuerda y déjate llevar!”, gritaban sus angustiados padres. El niño, ya sin fuerzas, tomó la cuerda. Entonces una mano firme lo sacó del agua…¡Ahora estaba a salvo!
La misericordia divina se parece a una cuerda tendida a nuestra miseria. Quizás usted tenga la impresión de estar ahogándose; está luchando solo para salir de las garras del alcohol, de la droga o de un vicio. Mientras la cabeza parece que sus esfuerzos valen la pena, pero en cuanto vuelve la recaída, usted se hunde. Necesita ayuda, y esa ayuda existe. Dios lo ama tal como es, y espera que le pida auxilio.
Háblele de su miseria, pídale perdón por lo que lo esclaviza y de lo que gustaría ser liberado. Ponga en sus manos toda su vida. Dios le dará a conocer a Jesucristo, su Hijo, un Salvador maravilloso, un libertador.¡Vaya a él sin tardar!

John Stott: un discípulo radical


Por C. René Padilla

En septiembre de 2008, mi esposa y yo visitamos a John Stott en St. Barnabas College, un asilo de ancianos para pastores anglicanos jubilados ubicado en Lingfield, más o menos a una hora de Londres. Poco antes lo habían trasladado del primer piso al segundo, donde podría recibir la atención que exigía su débil condición física. Comentó que lo que más lamentaba del cambio era que ya no podía pasearse por el jardín ni practicar uno de los hábitos que más lo habían deleitado por muchos años: observar pájaros. También comentó que en esos días estaba escribiendo el último capítulo de su último libro: A Radical Disciple (Un discípulo radical). En efecto, ese sería el último de los cincuenta libros que forman parte del rico legado de uno de los expositores bíblicos más distinguidos en la historia de la iglesia. Un expositor que se esforzó constantemente por mostrar, a la luz de la enseñanza bíblica, lo que significa para los cristianos, en términos prácticos, vivir en el mundo sin ser del mundo, tanto a nivel personal como a nivel comunitario.

Cuando lo visitamos, Catalina y yo estábamos pasando unos meses en Oxford a invitación de la Church Mission Society. Para verlo invertimos un total de más de seis horas en el viaje de ida y regreso por tren, y sólo estuvimos con él por una hora. Sin embargo, ¡valió la pena! Cuando nos despedimos, lo hicimos con la sensación de habernos despedido del querido tío Juan hasta el momento del reencuentro en el más allá. Así fue, en efecto: él pasó a la presencia del Señor el 27 de julio próximo pasado a las 15:15 (hora de Londres) a los 90 años de edad. Se despidió de esta vida rodeado de unos pocos parientes y amigos cercanos, mientras escuchaba con ellos varias selecciones de El Mesías de Handel (incluyendo el aria «Yo sé que mi Redentor vive») y la lectura de 2 Timoteo.

El tío Juan nació el 27 de abril de 1921 en pleno centro de Londres, en el hogar de Sir Arnold Stott (médico especialista y agnóstico en cuestiones de la fe) y Lady Stott (luterana pero vinculada a la iglesia anglicana All Souls, Langham Place). Uno de los privilegios que le ofreció su trasfondo familiar fue una educación académica del más alto nivel, incluyendo la que recibió del Trinity College de la Universidad de Cambridge (en francés y teología) y posteriormente de Ridley Hall en Cambridge (en estudios pastorales). En 1945 fue ordenado en All Souls, la iglesia en el centro de Londres a la cual había estado vinculado desde su niñez. En 1950 asumió el pastorado de esa iglesia, cargo que desempeñó hasta jubilarse en 2007, cuando pasó a ser pastor emérito. Por otra parte, en 1983, en reconocimiento de sus méritos, recibió un Doctorado en Divinidades (DD) y, a partir de ese año, varios doctorados de universidades en Inglaterra, Estados Unidos y Canadá. La revista Time, en el número correspondiente al mes de abril de 2005, incluyó su nombre en la lista de las Cien Personas Mas Influyentes en el Mundo. Al fin de ese mismo año la Reina de Inglaterra, de cuyo grupo de capellanes formaba parte, lo honró con el título de Commander of the British Empire. (Aceptó el título, pero no sin reservas en cuanto a la referencia de Inglaterra como un imperio.)

Sin embargo, lo que hizo de él una de las figuras contemporáneas más prominentes no fue lo que derivó de sus privilegios y de sus títulos. Lo que le dio la trascendencia que llegó a tener no sólo en su propio país sino globalmente, y no sólo en el mundo cristiano sino también en el secular, fue las cualidades que adornaron su carácter como un seguidor de Jesucristo que tomó muy en serio el discipulado radical: su fidelidad al evangelio, su espíritu conciliador, su generosidad, su humildad; en síntesis, el fruto del Espíritu manifestado concretamente en su estilo de vida. Chris Wright, su sucesor como Director de la Langham Partnership International que John fundó y presidió por muchos años, no exagera cuando escribe: «Como Moisés, fue uno de los líderes más grandes que Dios ha dado a su pueblo y, sin embargo, al mismo tiempo, uno de los hombres más humildes sobre la faz de la tierra. Fue para todos los que lo conocimos una encarnación andante de la sencilla belleza de Jesús, a quien amó por sobre todas las cosas».

Vi y escuché por primera vez al tío Juan en una reunión de obreros de la Comunidad Internacional de Estudiantes Evangélicos (CIEE) celebrada en Cambridge a mediados de 1959, el mismo año en que se publicó la primera edición de Cristianismo básico en castellano. De entrada, me sentí cautivado por la profundidad y la claridad de su pensamiento, cualidades que ya para ese entonces eran reconocidas ampliamente por los estudiantes que lo escuchaban cuando daba conferencias de evangelización a invitación de los grupos universitarios vinculados a la CIEE.

Pasaron varios años antes de que yo volviera a verlo. Fue un domingo en 1964, cuando Catalina y yo visitamos juntos la iglesia All Souls mientras yo hacía estudios doctorales en la Universidad de Manchester. Para mi sorpresa, John me saludó por mi nombre. Años después descubrí que una de sus virtudes era recordar, con mucha frecuencia, los nombres de personas con quienes entraba en contacto y por las cuales oraba.

En 1966 asistí al Congreso Mundial de Evangelización que se llevó a cabo en Berlín con el auspicio de la revista Christianity Today. Allí escuché la serie de exposiciones que John dio sobre la Gran Comisión, basadas en la versión de ésta en Juan 20.21. En algún momento durante ese Congreso tuve una conversación con él en las que compartió conmigo algunas de sus preguntas e inquietudes teológicas relativas a la resurrección de los muertos y a la vida más allá de la tumba.

Esa conversación fue sólo un anticipo de los múltiples diálogos que mantuvimos durante la gira que hicimos juntos en enero de 1974 a invitación de la Fraternidad Teológica Latinoamericana (FTL). La gira comenzó en México, continuó en Perú y Chile, y concluyó en la Argentina. En cada lugar, John era el orador y yo servía como traductor. Sus exposiciones y su testimonio vivido ilustraban bien la afirmación que haría posteriormente en su comentario sobre las Cartas a los Tesalonicenses: «Cada ministerio auténtico comienza… con la convicción de que hemos sido llamados a usar la Palabra de Dios como sus guardianes y sus heraldos. Nuestra tarea es guardarla, estudiarla, exponerla, aplicarla y obedecerla». Nuestras largas conversaciones en privado giraban mayormente en torno a temas relacionados con el Congreso Internacional de Evangelización Mundial que iba a celebrarse en Lausana, Suiza, unos meses después, en julio de ese mismo año. Varios de esos temas (por ejemplo, la responsabilidad social y política de la iglesia y la relación entre esa responsabilidad y la evangelización) habían sido articulados en el seno de la FTL y formaban parte de la ponencia que yo presentaría en un plenario del Congreso.

Lausana I proveyó una plataforma global para la exposición del pensamiento forjado en los núcleos de la FTL a partir de la iniciación de ésta a fines de 1970. La comisión de redacción, presidida por John Stott, contaba entre sus miembros a Samuel Escobar (Presidente de la FTL). No sorprende, por lo tanto, que varios de los temas incluidos en el Pacto de Lausana, el valioso documento elaborado por esa comisión, hagan eco a la teología evangélica latinoamericana. Un claro ejemplo de esto es el párrafo 5 del Pacto, según el cual «tanto la evangelización como el involucramiento socio-político son parte de nuestro deber cristiano, puesto que ambos son expresiones necesarias de nuestras doctrinas de Dios y el ser humano, nuestro amor al prójimo y nuestra obediencia a Jesucristo».

Después de Lausana I John fue nombrado moderador del Grupo de Teología y Educación del Movimiento de Lausana. Con ese cargo, entre 1977 y 1982 se ocupó de organizar consultas globales sobre temas incluidos en el Pacto de Lausana que se prestaban a la controversia. A tres de estas consultas me invitó como uno de los ponentes en el plenario: 1. la Consulta sobre el principio de unidades homogéneas, que se realizó en Pasadena, California, en junio de 1977; 2. la Consulta sobre Evangelio y cultura, que se llevó a cabo en enero de 1978, en Willowbank, Bermuda; 3. la Consulta sobre el estilo de vida sencillo, que tuvo lugar en Hoddesdon, Inglaterra, en colaboración con la Unidad de Ética y Sociedad de la Comisión de Teología de la World Evangelical Fellowship. También fui invitado por John a la Consulta sobre la relación entre la evangelización y la responsabilidad social, que se realizó en Gran Rapids, Michigan, Estados Unidos, en junio de 1982, esta vez para responder a la ponencia de Arthur P. Johnson sobre el Reino de Dios en relación con la iglesia y el mundo. Todos mis trabajos presentados en estas consultas aparecerían, junto con otros, en mi libro Misión integral, publicado por Ediciones Nueva Creación en 1985.

La Consulta sobre el principio de unidades homogéneas se realizó justamente antes de que John y yo emprendiéramos nuestra segunda gira continental a invitación de la FTL en junio de 1977. Esta vez visitamos México, Guatemala, Colombia, Ecuador y Argentina. De nuevo, él sirvió como orador, yo como traductor. Pero ahora el viaje fue combinado con dos inolvidables experiencias turísticas: una visita a las Islas Galápagos, Ecuador, y otra, el cruce de Puerto Montt, Chile, a Bariloche, Argentina. En ambas oportunidades pude constatar con mayor profundidad la seriedad y hasta la pasión con las que John encaraba su hobby: la ornitología. Un buen recordatorio de la visita a las Islas Galápagos serían las fotos incluidas en The Birds, Our Teachers (Los pájaros, nuestros maestros), obra ilustrada que se publicaría en 1999.

Una extraordinaria experiencia para toda mi familia fue la ocasión en que John, que estaba participando en una conferencia en Brasil, viajó a Argentina para pasar casi una semana de vacaciones con nosotros en la Patagonia. Eso fue en febrero de 1980. A pesar de eso, todavía se conserva fresca la memoria de la visita al paraíso de los pájaros en la Península de Valdez, de los ingentes esfuerzos por mantener en pie las carpas azotadas por los vientos y de los asados de cordero preparados por los amigos de los Rooy (Sidney y Mae), nuestros guías conocedores de la zona por haber sido misioneros allí por varios años.

De 1983 a 1997 John Stott ejerció el cargo de Presidente Internacional de Tear Fund del Reino Unido e Irlanda. A sugerencia suya, cuando cesó en sus funciones en esta agencia evangélica de servicio yo fui nombrado en su lugar. Durante la década en que fungí como Presidente Internacional (1997-2007) viajé a Londres anualmente, y esto me dio la oportunidad de disfrutar casi todos los años de la hospitalidad de John en su modesto departamento ubicado en 12 Wymouth Street, en las cercanías de la iglesia All Souls.

La tercera y última visita de John a la Argentina fue en abril de 2001, esta vez acompañado por su sucesor Chris Wright como Director de la Langham Partnership International, para un seminario sobre predicación expositiva. Cumplió sus 80 años mientras era nuestro huésped en el Centro Kairós, en las afueras de Buenos Aires. Al final del seminario, él y yo viajamos juntos a las impresionantes Cataratas del Iguazú y luego visitamos Asunción, Paraguay, y la colonia menonita en el Chaco paraguayo.

A todo lo dicho podría añadir varios párrafos sobre mi participación en la publicación en castellano de varios de los libros de John Stott, ya sea como traductor o como editor. Dejo la descripción de ese trabajo, del cual he sido yo el primer beneficiado, como una tarea pendiente. Baste por ahora decir que con las regalías de todos los libros que él escribo, un buen número de ellos reimpresos varias veces y muchos traducidos a varios idiomas, John hubiera podido llegar a ser un multimillonario. Sin embargo, prefirió seguir a Aquel que dijo que no había venido para ser servido sino para servir y dar su vida por muchos. Consecuentemente, John eligió dedicar su dinero a la Langham Partnershiop Intertnational y sus tres ministerios de alcance global: becas para estudiantes deseosos de hacer el doctorado para servir al Señor en el campo teológico, literatura y seminarios de predicación.

Lo que he dicho respecto a mi relación con John por más de medio siglo me ha hecho tomar conciencia de la manera en que, por la gracia de Dios, mi vida y ministerio han estado entrelazados con la vida y ministerio de este maravilloso modelo de lo que significa ser un discípulo radical de Jesucristo. ¡Gracias, tío Juan, por tu amistad! ¡Alabo a Dios por tu legado!

La otra independencia necesaria


Por René Padilla

Cada 9 de julio la Argentina celebra su independencia, ya que en esa fecha, en 1816, el Congreso de Tucumán firmó la Declaración de Independencia de este país en la ciudad de San Miguel de Tucumán de las Provincias Unidas de Sudamérica. La casa donde se firmó pertenecía a Francisco Bazán, y el 1941 fue declarada Monumento Histórico. El párrafo principal de la Declaración decía:
Nos los representantes de las Provincias Unidas en Sud América, reunidos en congreso general, invocando al Eterno que preside el universo, en nombre y por la autoridad de los pueblos que representamos, protestando al Cielo, a las naciones y hombres todos del globo la justicia que regla nuestros votos: declaramos solemnemente a la faz de la tierra, que es voluntad unánime e indubitable de estas Provincias romper los violentos vínculos que los ligaban a los reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojados, e investirse del alto carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando séptimo, sus sucesores y metrópoli. Quedan en consecuencia de hecho y de derecho con amplio y pleno poder para darse las formas que exija la justicia, e impere el cúmulo de sus actuales circunstancias. Todas y cada una de ellas así lo publican, declaran y ratifican comprometiéndose por nuestro medio al cumplimiento y sostén de esta su voluntad bajo el seguro y garantía de sus vidas haberes y fama. Comuníquese a quienes corresponda para su publicación. Y en obsequio del respeto que se debe a las naciones, detállense en un manifiesto los gravísimos fundamentos impulsivos de esta solemne declaración.” Dada en la sala de sesiones, firmada de nuestra mano, sellada con el sello del Congreso y refrendada por nuestros diputados secretarios.
Como puede inferirse de este párrafo, se trataba de una declaración de independencia política respecto a la monarquía española representada en ese momento por el rey Fernando VII -una declaración que invocaba a Dios y se hacía en nombre del pueblo. Aunque ningún país reconoció la independencia nacional, a partir de ese momento la Argentina se constituyó en un país soberano, libre políticamente no sólo del Reino de España sino también de toda dominación extranjera.
En pocos años más se completarán dos siglos desde ese memorable evento. Dos siglos de luces y sombras, de avances y retrocesos. Dos siglos de búsqueda del lugar que le corresponde a la Argentina en el concierto de naciones que, como ella, se consideran libres.
A esta altura del tiempo, sin embargo, cabe preguntarse hasta qué punto la independencia política es suficiente. Suficiente para que este país, como otros muchos, rompa los “violentos vínculos” que la ligan a la dictadura del dinero representada por grandes intereses económicos globales y locales. Suficiente para que quede “de hecho y de derecho con amplio y pleno poder para darse las formas que exija la justicia, e impere el cúmulo de sus actuales circunstancias”.
La triste realidad que viven las grandes mayorías en la Argentina sugiere a gritos que la independencia política por sí sola no es suficiente. Otra independencia es necesaria: la independencia respecto al dios Mamón a cuyo servicio es incitada una minoría altamente privilegiada en bienes materiales y una inmensa mayoría es reducida a niveles de pobreza intolerable.
¿Llegará el día en que nuestros pueblos estén en condiciones de declarar su independencia del nefasto dominio de ese dios?

Jonás y el despertar de la conciencia a una vida con propósito

La historia de Jonás es, más que un relato profético, un espejo de la experiencia humana. Dios lo llama a anunciar un mensaje a Nínive, pero...