La compasión suple lo que le falta a la teología

Por C. René Padilla

Lo que hace posible una misión de amor genuino, al estilo de Cristo, es la compasión. Cuando no hay compasión, podemos tener dinero para llevar a cabo programas de acción social y (tal vez) una ideología para motivarnos y darnos sueños de un nuevo mundo, pero entonces nuestra misión no es al estilo de Jesús.

Siempre ha habido cristianos que tienen una teología muy “progresista” pero que no viven de acuerdo con ella. Su teología es muy idealista, pero su vida práctica no refleja lo que ella dice. Sin embargo, también pasa lo contrario: hay cristianos cuya teología deja mucho que desear, pero cuya vida práctica nos sorprende: es una vida motivada por la compasión, una vida de servicio en respuesta a las necesidades del prójimo, de preocupación por los niños, de identificación con los pobres, de voluntad de hacer todo lo posible para cambiar la situación de las personas más vulnerables de la sociedad. Se diría que la compasión suple lo que le falta a la teología.

Una temática constante en la mayoría de las grandes conferencias organizadas por gente evangélica, en las últimas tres décadas, es la responsabilidad de los cristianos frente a las necesidades sociales, políticas y económicas de nuestros pueblos. Lo que hoy día estamos viendo es en gran medida el resultado, no solamente de esos congresos o reuniones, sino de toda una labor teológica y pedagógica, conjugada con el serio agravamiento de la situación, que exige a muchos a tomar conciencia de que no es posible seguir predicando un evangelio desencarnado de la realidad.

Hasta muy recientemente mucha de la evangelización de las iglesias evangélicas era desencarnada. Se orientaba a la salvación del alma pero pasaba por alto las necesidades del cuerpo. Ofrecía la reconciliación por medio de Jesucristo, pero dejaba de lado la reconciliación del hombre con su prójimo, basada en el mismo sacrificio de Jesucristo. Proclamaba la justificación por la fe, pero omitía toda referencia a la justicia social enraizada en el amor de Dios por los pobres.

Frecuentemente este énfasis estaba vinculado a otro, muy grande, en el crecimiento numérico de la Iglesia. A cuenta de incrementar el número de miembros en las filas evangélicas, se caía en la reducción del Evangelio, haciendo de éste un mensaje para el individuo pero no para la sociedad, para la vida privada pero no para la pública. Muchas iglesias no han superado todavía estas distorsiones, y las controversias les impiden participar creativamente en lo que Dios quiere hacer en el mundo para cumplir su propósito redentor. Sin embargo, hoy abundan casos de ministerio integral que muestran un cambio radical que se está dando en el pueblo evangélico latinoamericano en lo que atañe a la manera de encarar su ministerio. Son señales que apuntan a un nuevo día en la historia de la Iglesia evangélica en América Latina. Y lo que hace posible esas señales no es otra cosa que la compasión.

Solidaridad y misión

Por Juan Stam

La Biblia comienza con un mensaje de solidaridad internacional, que puede considerarse el tema central del Génesis. En contraste con el expansionismo explotador de Babel (Gén 11:1-9; Babilonia), Dios llama a Abraham y Sara para ser bendición a todas las familias de la tierra (12:2-3; 22:18). Fiel a esa comisión solidaria, Abraham libera a los reyes aliados de Sodoma y Gomorra (14:1-16) y después intercede por esas ciudades (18:16-33). Por la presencia de Jacob, su suegro Labán es bendecido (Gn 29-21).

Pero el gran clímax de todo el libro de Génesis es el programa de alimentación internacional que organizó José para el gobierno de Egipto (41:37-57; 47:13-26). A pesar de la escasez, la comida no era sólo para egipcios, ni sólo para los hebreos, sino para todos los pueblos vecinos. “La vida nos has dado”, fue la respuesta de los pueblos (47:25). A sus propios hermanos, que le habían vendido a la esclavitud, José dijo, “Ustedes pensaron hacerme mal, pero Dios cambió ese mal en bien para salvar la vida de mucha gente” (Gn 50:20). Hubo hambre en todos los países, pero gracias a la economía planificada que instituyó José, había algo de comida para todos para sostener la vida de muchas personas. Ese es el mensaje del libro de Génesis.

Otro ejemplo bíblico de la solidaridad es Moisés. Creció en el palacio con todos los privilegios de la realeza, y recibió la mejor formación con la que el imperio egipcio preparaba a sus funcionarios del estado. Pero “prefirió ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar de los efímeros placeres del pecado” (Heb 11:26). De igual forma los profetas hebreos, seguidores fieles de Moisés, se solidarizaron con los pobres y oprimidos de Israel y de otras naciones (Amós 1:3-2:16).

El mayor ejemplo bíblico de solidaridad es nuestro Señor Jesucristo,”quien, siendo por naturaleza Dios…se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo” y asumió todo lo que significa nuestra condición humana (Fil 2:6-7). Fue hecho carne y habitó entre nosotros, como uno más de los seres humanos (Jn 1:14), y no se avergonzó de llamarnos sus hermanos y hermanas (Heb 2:11). Siendo rico, se hizo pobre para enriquecernos a nosotros (2 Cor 8:9), y precisamente por eso, Pablo insistió en que los corintios debían solidarizarse con los pobres de Jerusalén (2 Cor 9:8-9). Y como expresión máxima de su identificación con nosotros, en la cruz Jesucristo hizo suyos nuestra muerte y nuestro pecado.

El resultado de esta solidaridad de Cristo es un pueblo que vive en una solidaridad profunda y constante; compartimos una vida común y comunitaria por la presencia del mismo Espíritu en cada miembro del cuerpo. Hemos sido co-crucificados con Cristo, co-resucitados con Cristo, y como cuerpo con-vivimos en Cristo y unos con otros. “De modo que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él; y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan” (1 Cor 12:26).

Nuestro Dios es un Dios de amor y solidaridad. Nuestro Señor y Salvador nos da un ejemplo de solidaridad hasta las últimas consecuencias. Toda la Biblia nos exhorta a ser solidarios unos con otros y especialmente con los más necesitados de este mundo.

¿Para qué sirven los partidos políticos protestantes?

por Juan Stam

Martín Lutero dijo una vez que preferiría ser gobernado por un turco competente que por un cristiano incompetente. Hoy podríamos decir que para gobernar, mejor un ateo honesto que un protestante corrupto (los hay), mediocre o confundido (también los hay, y muchos). Ser "cristiano" y ser estadista y buen gobernante no siempre coinciden.

¿Qué significa ser "un diputado cristiano"? No basta con sólo ser miembro de una iglesia protestante, o hasta pastor. Un verdadero cristiano es un discípulo, un seguidor de Jesucristo hasta las últimas consecuencias. Ser realmente cristiano en el terreno político significa luchar a favor de la visión bíblica de justicia, igualdad, amor y vida digna para todos. Significa luchar contra el prejuicio, la corrupción y la violencia, en todas sus formas. ¿Habrá uno solo de nuestros políticos "evangélicos" que esté comprometido con ese proyecto cristiano? Por eso prefiero hablar de "partidos protestantes" en vez de cristianos o evangélicos. Por sus frutos los conoceréis, dijo Jesús, y no por su retórica ni su afiliación eclesiástica. En su comportamiento político estos partidos están muy lejos de poder llamarse cristianos o evangélicos.

He conocido diferentes partidos protestantes de Centroamérica, y ninguno ha tenido una teología bíblica y cristiana de la tarea política. Parecen ignorar el significado político de la teología de la creación, el mensaje bíblico del Año de Jubileo, y la ética social de los profetas hebreos, de Juan el Bautista y de Jesús. Aun entre los que se llaman "pentecostales", pocos toman en serio el modelo pentecostal de vida comunitaria, donde tenían todas las cosas en común y "nadie decía ser suyo propio nada de lo que tenía". El mensaje político de la Biblia es sumamente profundo y radical, pero en cuanto a estos partidos, no tiene nada que ver. Por eso, tampoco ofrecen algún programa integral o alguna alternativa al oficialismo del momento, porque no son suficientemente cristianos, evangélicos y bíblicos. Su fracaso peor es su fracaso teológico.

Algo muy peculiar de estos partidos es que ignoran por completo la clásica doctrina evangélica de separación de iglesia y estado. Su error es doble: malentienden la relación entre fe y política y malentienden también la relación entre la iglesia y el estado. En Costa Rica, esto nos ha llevado a la increíble anomalía de un partido protestante que defiende a capa y espada el estado confesional católico de la nación. Esas son contradicciones del tamaño de cualquier megaiglesia.

En realidad, la agenda de estos partidos es muy limitada. En primer lugar está defender los intereses de sus iglesias, por lo que tienden a ser muy sumisos a las autoridades nacionales en el poder. En segundo lugar están ciertos temas sexuales, sobre todo aborto y homosexualidad, manejados muy superficialmente y con un fanatismo que ayuda a consolidar su bloque electoral protestante. El primer objetivo es una especie de egoísmo colectivo que no justifica su presencia en el gobierno, y para el segundo objetivo hay otros que promueven vigorosamente esas causas sin necesidad de partidos y diputados protestantes.

En realidad estos no son partidos cristianos ni evangélicos, sino partidos sectaristas. Sus diputados quedan electos porque hay una población protestante suficientemente grande para votar monolíticamente por ellos. Pero si un cristiano o una cristiana tiene una visión para el país y quiere servir a la patria, debe lanzarse de candidato en uno de los partidos nacionales y competir electoralmente con los demás aspirantes. Con los diputados protestantes que hemos tenido, lo más seguro es que ni llegan a postularse, mucho menos quedarían electos. Y qué bueno sería que tuviéramos auténticos cristianas y cristianas, competentes y bien informados, presentes como levadura y semilla en los clásicos partidos del país.

Es claro que nuestros países necesitan urgentemente una voz profética y un aporte cristiano a la política. Pero no lo van a recibir de estos partidos sectarios seudo-evangélicos. Estos partidos son un anti-testimonio.
En resumir, para responder a nuestra pregunta:
¿Para qué sirven los partidos políticos protestantes?
La respuesta es fácil. Sirven para elegir diputados protestantes.
¿Y para qué sirven esos diputados protestantes?
¡Qué pregunta más difícil!

Unión civil de personas del mismo sexo

Con la media sanción de los diputados argentinos en torno a la aprobación o rechazo del proyecto de ley que regularía la unión civil de personas del mismo sexo, algunas iglesias evangélicas del país, deberán tomar posiciones fundamentadas y coherentes. Patagonia Protestante, quiere publicar el artículo del abogado Gustavo Roman y Juan Stam, en oportunidad de considerarse en el 2008, el mismo asunto en Costa Rica.

De cara a la coyuntura que se está fraguando en torno a la aprobación o rechazo del proyecto de ley que regularía la unión civil de personas del mismo sexo, las iglesias evangélicas costarricenses, más allá de ridiculeces como la marcha del 26 de julio pasado, deberán tomar posiciones fundamentadas y coherentes. El tema es complicado. Manejarlo a lo interno de cada iglesia requerirá mucha sabiduría y sensibilidad pastoral. Se juega, en ello, la idea de identidad evangélica que tengan la mayoría de los miembros de nuestras iglesias y, por otro lado, las fibras más hondas y sensibles de personas concretas que tengan esa orientación sexual dentro de nuestras comunidades de fe. Ojalá pastores y líderes de movimientos protestantes actúen con la responsabilidad, serenidad, prudencia y, sobre todo, amor y respeto, que la situación demanda.

Creo que hay dos alternativas básicas de cara al homosexualismo: valorarlo negativamente o positivamente. La primera alternativa, valorarlo negativamente, puede ser sostenida con respeto. Significa creer que se trata de un pecado o disfunción psicológica que debe ser sanado en la persona homosexual. Pero también, y es lo más frecuente, esta posición puede ser defendida con crueldad y arrogancia. Significa ver el homosexualismo como una perversión o fruto de un espíritu maligno en la persona. Esta valoración negativa es, ciertamente y por varias razones, la más difundida en nuestras iglesias. Pienso que es profundamente anti-evangélica.

La otra alternativa es considerar la homosexualidad como un gusto sexual más. Ni fruto de demonios, ni de corrupción moral, ni de madres dominantes, ni de abusos en la infancia. Es decir, desde esta óptica, el homosexualismo ni se criminaliza, ni se patologiza. ¿De dónde viene entonces? De la propia naturaleza, en la que la diversidad es constitutiva. Esta alternativa es minoritaria en las iglesias evangélicas, aunque, dentro de las teologías cristianas, son protestantes quienes lideran este enfoque del homosexualismo.

Nuestras iglesias son libres de valorar negativa o positivamente el homosexualismo. ¡Dios nos ilumine! En lo que sí quiero ser tajante, como cristiano, protestante y demócrata, es en punto a los derechos individuales implicados en este asunto.

Independientemente de que un cristiano piense que el homosexualismo es pecado o no, eso no debería ser considerado de cara al proyecto de ley en discusión. ¿Por qué? Por una sencilla razón: con esa ley no se está discutiendo si el homosexualismo es bueno o malo. La ley sólo viene a regular una realidad social del tamaño del sol. Los homosexuales existen y crean relaciones de pareja. Deciden sobre sus vidas como adultos libres, ciudadanos de una democracia liberal en la que las acciones privadas no deben tener otro límite que el de no dañar derechos de terceros. Lo que ocurre, la realidad, es que estas personas establecen relaciones que el Estado debe tutelar. Ese es el deber del Estado en punto a la configuración del ordenamiento jurídico: prohibir/reprimir lo que viole derechos de terceros y reconocer/regular lo que no lo hace.

Seguro que los evangélicos consideramos negativo divorciarse mil veces y, sin embargo, está permitido. Repito, el derecho no está llamado a bendecir las uniones homosexuales y declarar que son buenas o deseables, sólo debe reconocer su existencia y regularlas como es propio de un Estado de derecho.

Me parece válido que en las iglesias se enseñe, como parte de la ética sexual tradicional, que el homosexualismo es pecado. Es un ejercicio de libertad de expresión, pensamiento y culto. Si esta ley se aprueba, no tendrá ningún efecto sobre el púlpito. Pero como cristianos debemos rechazar el impulso pecaminoso de dominación que se manifiesta en las ínfulas de imponer a los demás nuestra forma de pensar y creer.

Como pueblo evangélico en Costa Rica siempre fuimos minoría. Supimos lo que fue ser legalmente discriminados; los abuelos de nuestras iglesias son testigos de cómo la mayoría católica nos restringía nuestras libertades públicas. Nuestra única herramienta, al igual que la de Jesús, era la persuasión. Ir de casa en casa compartiendo nuestra fe. ¡Somos protestantes! Herederos del gran principio emancipador de la conciencia humana: el libre examen. Quien reclama libertad para la propia conciencia NO puede pedir cadenas para la conciencia ajena. ¡Qué triste que ahora, que ya estamos bien casados con el poder, recurramos a los mecanismos coercitivos para oprimir a otra minoría!

Jesús llamó a la gente a seguirle, nunca obligó a nadie. Apelaba a la libre voluntad. Los cristianos siempre deberíamos oponernos a que se pretenda legislar moralidad (o, como en este caso, omitir legislar con base en razones morales), por que la que se legislará siempre será una moralidad, la de la mayoría, la misma que hace todavía tres décadas se oponía a que abriéramos templos o a que nuestros hijos fueran eximidos de llevar religión (entiéndase su religión) en la escuela.

En materia de moral y de fe, cada quien debe ser libre para decidir. No veo otra posición que sea consecuente con el Evangelio. Ir contra el proyecto de ley sobre la unión civil de personas del mismo sexo es, esencialmente, decir que un adulto costarricense sólo es libre para decidir sobre su vida en tanto y en cuanto suscriba los preceptos de la moralidad mayoritaria. Es negarle a personas independientes, que no se interesan (como maliciosamente se ha sugerido), en modificar la manera de pensar ni la moralidad de nadie, el derecho de amparar bajo el imperio de la ley del Estado del cual son ciudadanos y al cual sostienen con sus impuestos, sus relaciones afectivas libremente escogidas.

Esas regulaciones son necesarias: para pedir un préstamo de vivienda, para la visita en el hospital o en la cárcel, para poder heredar o para tener medios institucionales de resolver, patrimonialmente, la disolución del vínculo. ¿De poder hacerlo, habría negado Jesús esas cosas a quien no quisiera seguirlo (si es que ser homosexual supone tal cosa)? ¿Estamos seguros de estar nosotros siguiendo a Jesús con nuestra actitud?

Pat Robertson, Haití y la interpretación del sufrimiento humano

Reflexiones sobre la fe, el sufrimiento y la torpeza pastoral.
Por Pablo R. Bedrossian

Las polémicas declaraciones del pastor Robertson sobre el terremoto de Haití: “Ellos hicieron un pacto con el diablo: ‘Te serviremos si nos quitas de encima a los franceses’ El diablo les dijo: ‘Ok, tenemos un pacto’... desde entonces han sufrido una maldición tras otra. Son desesperadamente pobres”. Pueden verse y oírse
en: http://www.youtube.com/watch?v=u0KqGC6y7wQ&feature=youtu.be&a


La “justicia retributiva” De Dios
En extensas porciones del Antiguo Testamento subyace un pensamiento
similar: La obediencia trae bendición, y el pecado, castigo.
Veamos un ejemplo:
“Si anduviereis en mis decretos y guardareis mis mandamientos,
y los pusiereis por obra, yo daré vuestra lluvia en su tiempo, y la tierra
rendirá sus productos, y el árbol del campo dará su fruto. Y yo daré
paz en la tierra, y dormiréis, y no habrá quien os espante. Y vuestros
enemigos caerán a filo de espada delante de vosotros. Porque yo me
volveré a vosotros, y os haré crecer, y os multiplicaré, y afirmaré mi
pacto con vosotros. Pero si no me oyereis, ni hiciereis todos estos mis
mandamientos, y si desdeñareis mis decretos, y vuestra alma menospreciare
mis estatutos, no ejecutando todos mis mandamientos,
e invalidando mi pacto, yo también haré con vosotros esto: enviaré
sobre vosotros terror, extenuación y calentura, que consuman los ojos
y atormenten el alma. Pondré mi rostro contra vosotros, y seréis heridos
delante de vuestros enemigos”. (Lv.26)
Los teólogos llaman a esta idea la “justicia retributiva de Dios”,
donde Dios premia al justo y castiga al injusto. Por supuesto, no es
el pensamiento de toda la Biblia hebrea (por ejemplo, Eclesiastés,
Job y algunos profetas plantean otras perspectivas) pero es la interpretación
más antigua de la acción divina hecha por la mayoría de
los escritores del Antiguo Testamento. Robertson, y muchos otros,
recogen esta idea y predican que la obediencia trae bendición, y la
desobediencia, castigo.

El sufrimiento se los justos
El pensamiento judío evolucionó al confrontarse con nuevas circunstancias.
Tras una prolongada cautividad y un retorno apoyado en
una vigorosa restauración religiosa, el pueblo hebreo cayó bajo tres
nuevos yugos sucesivos: el egipcio, el sirio y el romano. Tal como lo
señala el general judío Flavio Josefo, en “Las guerras de los judíos”,
la profanación del templo en el 168 a.C. por Antíoco Epifanes y la
posterior masacre instalaron dramáticamente el nuevo escenario:
Los que sufrían ya no eran los impíos, sino los hombres piadosos. En
el intento de ser fieles a su Dios y a la Torah (su Ley) muchos judíos
perdieron la vida. Ese hecho inédito provocó preguntas que nunca
habían sido formuladas. Se planteó el por qué del sufrimiento de los
justos. La obediencia divina ya no era una garantía de inmunidad,
como si el pacto entre Dios y su pueblo se hubiera roto. Creció la
necesidad encontrar un nuevo paradigma. En ese momento tomaron
forma doctrinas en el pueblo hebreo que sólo se habían expuesto en
forma embrionaria, tales como la llegada de un mesías libertador o la
resurrección de los muertos, y se produjo el nacimiento de la literatura
apocalíptica que, como una importante sección de la profética judía,
plantea una reivindicación final de Israel .

Todos estamos expuestos“Por tanto, he aquí yo os envío profetas y sabios y escribas; y de
ellos, a unos mataréis y crucificaréis, y a otros azotaréis en vuestras
sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad; para que venga sobre
vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra,
desde la sangre de Abel el justo hasta la sangre de Zacarías hijo de
Berequías, a quien matasteis entre el templo y el altar”. Estas palabras
proféticas de Jesús (Mt.23:35) confirman que aun las personas santas
están expuestas a las peores desgracias. Veamos, como ejemplo, otro
texto: “Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto
prisiones y cárceles. Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba,
muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de
pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; de
los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos, por los
montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra. Y todos éstos,
aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo
prometido” (He:11-36-39). Nadie en su sano juicio diría que estas personas
cosecharon lo que sembraron, o que recibieron “su merecido”.
No encuentro en el Nuevo Testamento un sistema de premios
y castigos similar al del Antiguo Testamento. No digo que el pecado
no tenga sus consecuencias, porque los malos patrones de comportamiento
producen sus propios perjuicios, pero veo claramente en
el evangelio un mensaje de esperanza y de compasión, alimentado
por un genuino amor por el prójimo. Allí la obediencia y la fe no se
presentan como actos que nos hacen inmunes a las calamidades, sino
como principios que nos edifican. En cuanto a las circunstancias, son
las mismas para todos, independientemente de la condición moral o
religiosa. Palabras de Jesús lo confirman: “… vuestro Padre que está
en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace
llover sobre justos e injustos” (Mt.5:45). Por ello, cayendo en la misma
insensatez de la astrología, Robertson confunde hechos naturales
con espirituales. Su interpretación de la realidad revela incapacidad
para comprenderla. Termina penosamente culpando a la víctima por
la tragedia.
Todos conocemos personas decentes que han sufrido atrocidades:
homicidios, robos, secuestros, violaciones, torturas, traiciones,
humillaciones, accidentes o enfermedades terminales. Tal como comprobamos
en nuestra experiencia, el Nuevo Testamento no ofrece falsas
promesas de seguridad personal, ni de protección especial frente
a semejantes situaciones. En esos maravillosos textos no veo a Dios
manipulando las circunstancias a favor de sus hijos. Más bien creo
que ésa es una visión romántica del evangelio que tienen muchos
lectores, que pretenden –tal como lo hacían los romanos de aquella
época con sus dioses- la propiciación divina: que Dios o sus ángeles
actúen sobrenaturalmente en su favor.

El significado de la gracia
La gracia anunciada en el Nuevo Testamento muestra per se que
ni la salvación ni las pruebas son una retribución.
Hallamos en las Escrituras promesas que no se enfocan en las
circunstancias (aunque Dios puede actuar en ellas) pero sí en el modo
de enfrentarlas. Se refieren a la acción de Dios en nosotros. De las
muchas que recogen los textos deseamos brevemente citar algunas
de ellas. “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros
el Espíritu Santo, y me seréis testigos” (Hc.1:8). “Estas cosas os he
hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción;
pero confiad, yo he vencido al mundo” (Jn.16:33). “He aquí yo estoy
con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mt.28:20). “En
mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me
desampararon; no les sea tomado en cuenta. Pero el Señor estuvo a
mi lado, y me dio fuerzas, para que por mí fuese cumplida la predicación,
y que todos los gentiles oyesen” (2ª Ti.4:16-17). Noto en ellas
dos rasgos distintivos. El primero, es la presencia de Dios en nuestras
vidas, en lo buenos y los malos momentos, para acompañarnos y darnos
fuerzas. El segundo es su propósito. No es egoísta, sino altruista,
pues nos faculta y convoca para poder amar, predicar y servir. Para el
cristiano la fe no es la creencia mágica en un Dios que actúa contra
nuestras desgracias, sino la fe en un Dios que está con nosotros en las
desgracias, y nunca nos deja solos frente a ellas.
Quiero terminar con una reflexión de Gustavo Romero “Jesús reconoció
en el dolor un imperativo del amor de Dios, para que su acción
salvadora se manifieste en la compasión y la solidaridad, entre los
seres humanos. Así, Manuel Fraijó precisa dos tradiciones cristianas
sobre el mal: la que ve el mal como algo merecido, consecuencia del
pecado y que pregunta por los culpables (como los amigos de Job); y
la que ve el mal como algo que arrasa incluso inocentes (Job), como
tragedia sin causa explicable y que enfatiza la urgencia de auxiliar
a las víctimas. Creo que Jesús entendió fundamentalmente el mal
desde la segunda. Nos apela, como el samaritano a poner bálsamo en
el cuerpo herido del asaltado camino a Jericó, y no a especular sobre
sus maldades. No concuerdo con cargar sobre las agobiadas espaldas
de los dolientes, la temeraria acusación de que están malditos por
Dios, único Ser del que muchos esperan ternura en medio de su dolor”.

Entrevista a Rene Padilla

1. ¿Nos puede contar algo de su vida?

Nací en un hogar evangélico, en Quito, en una familia pobre, por razones de trabajo mi padre se trasladó a Colombia, entiendo que estuvo un tiempo viviendo solo hasta lograr cierta estabilidad y luego toda la familia viajó a Colombia, cuando yo tenía dos años y medio. Tenía tres hermanos y tres hermanas, éramos siete en total, yo estaba justamente en la mitad de la familia. Hice mi primaria en Colombia, fui expulsado de la escuela cuando estaba haciendo el tercer grado por no asistir a una procesión lo cual muestra un poquito la situación que vivían los evangélicos en Colombia en esos años. En la década de los 30 y aún muy posteriormente, en parte por la persecución religiosa y en parte en el Ecuador en ese momento por lo menos había mayores facilidades para la educación, mi familia volvió al Ecuador. Hice la secundaria en Quito. Al graduarme fui a Estados Unidos a estudiar al Wheaton College, estudié filosofía y luego Teología y en cuanto terminé me vinculé con la Comunidad Internacional de Estudiantes Evangélicos que me nombró Secretario Viajero para cubrir Venezuela, Colombia, Ecuador y Perú. Esto fue en el año 1959.

En 1963 ya casado y con dos hijas viajé a Inglaterra para hacer un Doctorado en Ciencias Bíblicas bajo la dirección del Profesor F.F. Bruce, estuvimos en Inglaterra por dos años, cuando volvimos a América Latina establecimos nuestro hogar ya con tres hijas en Lima, Perú. Fui nombrado Secretario General de la Comunidad Internacional de Estudiantes Evangélicos. Vivimos en Perú un poco más de un año y al final nos trasladamos a la Argentina. Mi trabajo con la Comunidad Internacional comenzó en el 59 y terminó en el 82 en la Argentina. Seguí ejerciendo la tarea de Secretario Regional, pero también se me nombró Director de Publicaciones. Estuve al frente de la revista "Certeza" por varios años. Al salir de la Comunidad Internacional seguí sirviendo en el campo de la Literatura. Estuve trabajando con editorial "Caribe" y posteriormente se me invitó para que trabajara como Secretario Ejecutivo de la Fraternidad Teológica Latinoamericana de la cual yo había sido miembro fundador. Actualmente soy Secretario de Publicaciones de la Fraternidad Teológica y Presidente de la Fundación Kairós, en Argentina. Además he ejercido el pastorado por varios años. Actualmente soy pastor miembro de un equipo pastoral, para ser exacto, en una iglesia pequeña del barrio de San Fernando, en Buenos Aires.

2. ¿Qué factores contribuyeron a su formación teológica?

Un factor decisivo fue la formación que recibí en mi propio hogar. Mi padre fue un hombre auto-didacta leía mucho a pesar de su poca educación formal le gustaba mucho la teología y de él recibí inspiración para leer comencé a leer teología y otras cosas desde pequeño, cuando estuve en la secundaria sentí la necesidad de tomar algunos de los cursos por correspondencia que se ofrecían y se sembraron en mí varias inquietudes teológicas. En Wheaton estudié además de Filosofía, Griego y materias Bíblicas y bueno, poco a poco fui entusiasmándome con todo lo que es la reflexión teológica y con el tiempo empecé a escribir sobre el tema.

3. ¿Cuáles han sido sus mayores satisfacciones como Teólogo?

Muy difícil decirlo, porque el teólogo no existe aparte del pastor, ni el pastor aparte de congregaciones locales, donde hay toda suerte y oportunidades de compartir la visión de lo que es la Iglesia y lo que es la misión de la Iglesia. Quizás unas de las mayores satisfacciones ha sido ver que la reflexión ha hecho un impacto en la vida de la gente. Pero, no creo que sea la Teología sola, es lo que uno por la gracia de Dios logra integrar en su propia vida en términos de reflexión y de práctica cristiana.

4. ¿Cuáles son los hitos en su peregrinaje espiritual?

Bueno, lo primero mi conversión consciente, ya mencioné que me crié en un hogar evangélico, pero, cuando tenía más o menos quince años hice de mi compromiso con Jesucristo un compromiso personal. Todavía recuerdo mis caminatas por los largos corredores del Colegio Mejía de Quito, leyendo el Nuevo Testamento porque quería interiorizarme más personalmente de lo que significaba la enseñanza bíblica. Cuando tenía más o menos diecisiete años, se me nombró Presidente de la Sociedad Juvenil, para mí ese fue un tremendo desafío y creo que me ayudó a crecer en mi experiencia en lo que significa servir a Jesucristo. Comencé a predicar a los diecisiete años en el Penal García Moreno y también al poco tiempo por la radio, la radio HCJB.
Algunos de los recuerdos más vívidos que yo tengo de lo que Dios quiso hacer en mi vida se dio en mi contexto de momentos difíciles, por ejemplo cuando en la Universidad de Wheaton no disponía de los medios necesarios para mi propio sostenimiento porque yo tenía que pagarlo todo, yo no tuve ningún tipo de ayuda de ninguna institución. Recibí una beca de la propia universidad y eso fue todo, pero eso para mí fue una disciplina que me ayudó mucho a crecer y a confiar en el Señor y a saber que él era capaz de proveer para mis necesidades y a lo largo de experiencia ha sido así.

Cuando nos casamos no teníamos nada, absolutamente nada y cuando decidimos ir a Inglaterra a estudiar, mi señora y yo, tampoco teníamos nada, y sin embargo dimos un paso confiando en el Señor y esto nos ayudó a crecer, a crecer como personas. Me ha ayudado mucho el hecho de estar vinculado a una iglesia y tener que responsabilizarme por el liderazgo dentro de una situación en que no era necesariamente ideal pero donde había que confiar en el Señor para que el lograra y cambiar las cosas y para mi fue una gran alegría ver como la iglesia fue tomando forma de acuerdo con lo que yo soñaba que debía ser una iglesia no porque fuera perfecta, pero, porque si se dieron cosas que para mi eran esenciales para la vida de la iglesia; como es la comunión cristiana a nivel más profundo, la responsabilidad hacia el prójimo especialmente a los más necesitados, la predicación de la Palabra como algo central en la vida de la Iglesia, la lectura regular de buenas obras por parte de muchos miembros de la Iglesia, el surgimiento de un liderazgo local, la formación de jóvenes, en fin, éstas han sido cosas que han representado para mi oportunidades de crecimiento a la vez que de servicio.

5. ¿Qué es para usted la Teología?

La Teología es el esfuerzo humano por entender y articular el propósito de Dios para la vida Humana, para la vida de la Iglesia y para la vida de la sociedad. Cumple una función crítica, especialmente en relación con la Iglesia y a la vez una función constructiva apuntando la dirección en la cual debe moverse la Iglesia, bajo la dirección del Espíritu Santo según la instrucción de la Palabra de Dios. Tiene mucho que ver con un diálogo entre la Palabra de Dios, la revelación en Cristo Jesús, la revelación escrita y la situación del mundo, los problemas que nos rodean, el contexto en que vivimos; sin ese diálogo no hay teología. La Teología es un esfuerzo humano, la palabra última la tiene el Señor y su revelación, pero, nosotros tenemos la responsabilidad de entender lo que esa revelación en Jesucristo significa para nuestra propia vida.

6. ¿Cuáles serían entonces las tareas de la Teología en la América Latina?

Básicamente las que he mencionado, hay una tarea crítica y hay una tarea constructiva de apuntar la dirección en la cual la Iglesia debe moverse en obediencia al evangelio. En este momento hace falta un diálogo inter-disciplinario en que tratemos de entender la relación que hay entre el evangelio y situaciones tales como las que plantea la economía moderna, la destrucción del medio ambiente, la vida humana en una sociedad violenta, el problema de la corrupción que existe en nuestros países que son legado del pasado y que sigue siendo una gran carga para estos países. La Teología tiene la responsabilidad de buscar Palabra de Dios en relación con estas situaciones.

7. ¿Qué piensa en cuanto al panorama teológico en América Latina hoy?

En el panorama teológico de América Latina, ha habido un crecimiento en círculos evangélicos en cuanto a la preocupación por la reflexión teológica. Todavía, pienso yo, estamos lejos de alcanzar lo que es necesario, en muchos sectores se teme a la teología o se la relega a una posición de ninguna importancia, se cree que la Iglesia puede funcionar perfectamente con fórmulas que recibió de afuera. No hay una reflexión teológica en muchos círculos y yo creo que eso es asunto de preocupación pero a la vez, las cosas han cambiado en ciertas situaciones. Uno ve que la juventud tiene preocupaciones teológicas y está aprendiendo a pensar teológicamente. Y esto es algo que anima.

8. ¿Qué piensas del futuro de la Teología en América Latina?

La nueva generación es la que tiene que responsabilizarse por la tarea teológica como por la tarea de la Iglesia en general hace falta más gente que vea la importancia de la reflexión teológica que no es una ocupación ociosa para los que tienen demasiado tiempo y no tienen nada que hacer. Algunos contraponen por ejemplo la evangelización con la reflexión teológica, yo no creo en eso. Yo creo que no hay reflexión que no obtenga incidencia en la vida práctica, si es que es una reflexión que se desprende de un compromiso cristiano y a la vez sin reflexión la tarea en que estamos empeñados se torna en mero activismo, yo no creo ni en el activismo ni en el intelectualismo, creo en una teología que ilumina la acción de la iglesia y que critica lo que debe ser criticado desde una perspectiva bíblica.

9. ¿Cuáles son las áreas débiles de los evangélicos en la América Latina?

No sé, se puede hablar en términos muy generales depende mucho de la situación. Hay situaciones en que no se está estudiando la Palabra como se debe, la predicación está vacía de Palabra, hay mucho énfasis en la emoción, no se reflexiona, hay mucha pereza intelectual todavía hay mucha dependencia de lo que piensan fuera del contexto Latinoamericano, entonces se reciben directivas de otros lados y eso no ayuda, no hay preocupación por un liderazgo local enraizado en la Palabra a la vez en la situación de nuestros pueblos. Hace falta aún un trabajo serio de contextualización no solo del evangelio sino de la Iglesia.

10. ¿Usted tuvo una destacada participación en Lausana 74,

tomando esa fecha cuáles han sido los mayores cambios de la obra evangélica en América Latina?

Un cambio marcado, me parece a mí, ha sido el despertar de la conciencia social. Cuando algunos de nosotros en el Congreso Mundial de Evangelización propusimos que no se puede separar la evangelización de la responsabilidad social, fuimos mal vistos, se nos criticó duramente. Algunos nos tildaron de marxistas, yo creo que hoy es mucho más fácil decir estas cosas sin temor, abiertamente, y en efecto en la nueva generación hay mucho deseo en general de practicar un Evangelio Integral; vivir de manera que no solamente se hable del amor de Dios sino que se demuestre ese amor en la vida práctica y especialmente hacia los más necesitados.

11. ¿Cómo definiría que debe ser la misión de la Iglesia Hoy en América Latina?

La única misión que hace honor al nombre de Jesucristo, es la misión en que se muestra una compasión real por el hombre integral, como persona y como miembro de una sociedad, en su aspecto personal y en su aspecto comunitario. Yo creo que en América Latina por mucho tiempo hemos trabajado como si la gente no tuviera cuerpo, solo tuviera alma. Hoy día las cosas están cambiando somos seres psicosomáticos y espirituales y por lo tanto la atención tiene que ser al hombre integral en la sociedad y en la comunidad.

* Entrevista realizada por Víctor Rey

Sobre la Navidad - encarnación (San Juan Crisóstomo)

(Nuestro agradecimiento a Luis y Graciela Pérez, por facilitarnos este material).

Cuando oigan hablar del nacimiento de Jesús, no piensen que es algo pequeño y sin valor. Al contrario, levanten sus almas; estremézcanse y llénense de esperanza cuando oigan decir que Dios ha venido a la tierra.
Este hecho es tan sorprendente y maravilloso que hasta los mismos ángeles formaron coros e hicieron resonar un himno de gloria. Y los profetas de la antigüedad se admiraron de que Dios pudiese ser visto sobre la tierra y conversara con los hombres.
Y la verdad es que, desde todo punto de vista, no hay nada más maravilloso que un Dios inefable, que no se puede explicar con nuestras palabras humanas, ni terminar de comprender con la lógica de nuestra mente; un Dios que, siendo igual al Padre, el creador de todas las cosas, se haya dignado pasar por el vientre de una mujer, nacer como un bebé, tener una familia y una historia, teniendo como antepasados a David y Abraham. ¿Y por qué digo a David y Abraham? Porque éstas eran personas famosas y respetables. Pero lo más asombroso es que entre sus antepasados se encontraban también mujeres y hombres indignos y de mala reputación.
Por eso cuando oigan que Jesús nació: ¡Levántense! No tengan humildes pensamientos, sino maravíllense de que Él, siendo hijo de Dios, del eterno y todopoderoso Dios, se dignó también ser llamado Hijo del Hombre, para hacernos a nosotros los hombres, Hijos de Dios.
Él, siendo hijo del Dios eterno, se dignó tener un padre humano, para darnos a nosotros, los que éramos verdaderamente esclavos de esta vida humana, al Señor como Padre.
Pensándolo humanamente, es más fácil que Dios se haga un ser humano, como nosotros, que no que el hombre sea llamado hijo de Dios.
Entonces cuando escuches que el Hijo de Dios se metió en la historia, se hizo hombre y se le llamó hijo de David y de Abraham, sus antepasados.
¡No dudes! Porque tú eres humano, también puedes ser llamado hijo de Dios. Él no se humilló sin motivos. Se humilló de esa forma y hasta tal extremo, porque sencillamente quería exaltarnos a nosotros.
Él nació según la carne para que nosotros pudiéramos nacer según el Espíritu. Él nació de una mujer, de un ser humano, para que nosotros dejemos de ser simplemente hijos de mujer. Lo que hizo Cristo es grandioso y maravilloso, enlazó la naturaleza divina con la humana; lo suyo con lo nuestro.
Jesús, en efecto, es un nombre hebreo que significa salvador. Y Jesús es salvador porque vino a salvar a la humanidad.
San Juan Crisóstomo o de Antioquia (347–407) fue patriarca de Constantinopla. Fue un excelso predicador que por sus discursos públicos y por su denuncia de los abusos de las autoridades imperiales y de la vida licenciosa del clero recibió el sobrenombre de “Crisóstomo” que proviene del griego chrysóstomos (χρυσόστομος) y significa ‘boca de oro’ (chrysós, ‘oro’, stomos, ‘boca’) (Fuente: Wikipedia)

Las posesiones y dineros de las iglesias, patrimonio de los pobres

Ignacio Simal, España
El principio de las cuatro partes
Estamos finalizando 2009. Las iglesias e instituciones cristianas ya llevan tiempo trabajando en la tarea de preparar sus presupuestos. Es, pues, un buen momento para hablar de dinero.

Algunos, espero que los menos, pensarán al leer el título de mi columna que ha salido de un teólogo de la liberación o de un pertinaz izquierdista. Nada más lejos de la realidad. Fue Calvino, el reformador de origen francés, que en su deseo de regresar a las fuentes del cristianismo escribió: “Los obispos antiguos han formulado muchos cánones y reglas con los cuales les parecía que exponían las cosas más por extenso de lo que están en la Escritura, sin embargo acomodaron toda su disciplina a la regla de la Palabra de Dios, de tal modo que se puede ver fácilmente que no ordenaron nada contrario a aquella” (IRC, IV, capítulo IV, 1). De ahí que dijera, en concordancia con esos cánones, “que todo cuanto la Iglesia tenía en posesiones, o en dinero, era patrimonio de los pobres” (IRC, IV, IV,6).
Nuestro reformador recupera para nosotros, cristianos del siglo XXI, la forma en que “los antiguos” diseñaban las líneas generales de su presupuesto económico. Reconocían la necesidad de sostener a sus pastores, de mantener sus “templos”, pero sobre todo tenían la convicción de que el centro de todo su presupuesto debía tener unos protagonistas principales: los pobres y los extranjeros.

Escribe Calvino que en la antigüedad se distribuía “la renta de la Iglesia en cuatro partes: la primera para los ministros; la segunda, para los pobres; la tercera, para reparación de las iglesias y cosas similares; y la cuarta para los extranjeros y pobres accidentales”. Cualquier lector, o lectora, adivinará que el 50% de las posesiones y los dineros de la Iglesia iban destinadas íntegramente a los desposeídos y necesitados. ¿Alguien imagina una iglesia que destine el 50% de su presupuesto a combatir la pobreza “ad intra” y “ad extra”..?

Ignacio Simal, España
Y ahí está el meollo de la cuestión. No conozco iglesias, ni instituciones -esas que denominamos, infelizmente, “para-eclesiales”, que destinen la mitad de su presupuesto a proyectos que logren que los pobres y excluidos dejen de serlo.

Tal vez, en el inicio del calendario cristiano (tiempo de adviento), las iglesias, y sus instituciones, deben comenzar a caminar por senderos nuevos, distintos a los acostumbrados. Senderos que hablen, en voz más que alta, de solidaridad y compromiso con la realidad de la pobreza y la exclusión social.

¿Qué sucedería si el 50% de nuestros presupuestos fueran destinados a luchar contra la pobreza..? Posiblemente, y ante la respuesta a esa pregunta, comprobaremos que el patrimonio de los pobres, al contrario de lo que nos sugiere Calvino, son las migajas que caen de la mesa de nuestras iglesias. Ellos son actores secundarios en nuestros presupuestos eclesiales. ¡Lástima!

"Te pondrá Jehová por cabeza y no por cola" (pero hacen falta también las colas)

Juan Stam, Costa Rica
En nuestra finquita tenemos cinco perros, todos con cola, ¡a Dios gracias! Con sus colas ellos nos expresan su alegría y su amor. Para los perros, la cola es como una segunda lengua para expresarse.
No soy biólogo ni tengo la menor idea de la función del rabo en los animales, pero no quiero que nadie me los quite. ¿Quién puede imaginar un mundo en que ningún animal tenga cola? ¡Que nuestro buen Dios no lo permita! ¿Cómo nos hablarían nuestros perros si no tuvieran cola? Y aun peor, ¿cómo sería si los animales fuesen toda cabeza, sin más cuerpo que eso?
Por supuesto, los humanos no llevamos cola; nuestro texto es una analogía del mundo animal. Una versión antropomórfica del texto podría ser, "Te pondré Jehová por cabeza y no por dedo gordo del pie izquierdo". Y de nuevo el problema. ¿Cómo sería una sociedad, o una iglesia, en qué todos son cabeza y no existen los demás órganos y miembros, incluso el dedo gordo del pie izquierdo? ¿Podría ser eso la voluntad de Dios?
El texto arriba citado, tomado fuera de contexto por los predicadores de la prosperidad, parece ser la cita de un dicho popular. El pasaje aparece al final de la lista de condiciones y bendiciones del pacto (Dt. 28:1-14), antes de expresar, con mucho más detalle, las consecuencias de la desobediencia (28:15-68). El versículo entero reza: "Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola; estarás encima solamente, y no estarás debajo, si obedecieres los mandamientos de Jehová" (Dt 28.13).
Uno de los vicios de nuestra mentalidad moderna es nuestro individualismo egocéntrico, que ve la sociedad sólo como un conglomerado matemático de individuos atómicamente aislados. Ese individualismo es un fenómeno moderno relativamente reciente. En el pensamiento bíblico no se concebía al individuo fuera de la comunidad, ni una comunidad despersonalizada y despersonalizadora. Por eso todo este texto se dirige al pueblo como pueblo (Dt. 27:11), y lo individual (partos, lactancia, cosechas, etc) aparece como aspectos de la vida comunitaria, en una relación integral de persona y comunidad.
En el contexto de este versículo, es obvio que se refiere a la nación, personificada como un "tú", y no a individuos puestos encima de otros individuos. La frase anterior, "prestarás a muchas naciones y tú no pedirás prestado" (28:12), en el contexto antiguo no se refiere a las finanzas personales sino a la economía nacional: serás una nación acreedora y no deudora. (Las mismas frases en 28:43-44 se aplican específicamente al extranjero). En el mismo sentido, en el terreno internacional Israel será como cabeza, arriba y no abajo. Lo mismo se aplica a la promesa en 28:7, que Dios derrotará a los enemigos de su pueblo, texto que no debe aplicarse a los enemigos personales, como hacen algunos predicadores. Por eso dice el pasaje, "te confirmará Jehová por pueblo santo suyo" (v.9) y "verán todos los pueblos de la tierra que el nombre de Jehová es invocado sobre ti, y te temerán" (v.10).
Si este versículo se aplicara a individuos y no a Israel como nación, produciría un escenario realmente ridículo, en que todos son cabezas (o si no son cabeza, es por su pecado o falta de fe). Un ejército de puros comandantes sin soldados rasos; un pueblo de puros caciques sin indios, como dice el refrán. La verdad es que en la iglesia sobran "cabezas" y hacen falta más y mejores "colas".
Con la interpretación individualista de este texto salen otras preguntas: ¿cabeza de qué? Aquí cabe el refrán "mejor cabeza de ratón que cola de león", pero también, mejor ser una buena cola que una mala cabeza (como las hay tantas). Y también, si voy a estar encima, entonces ¿encima de quién? Hace poco un predicador puso a todos a repetir juntos, "Fui hecho para estar arriba". ¡Cómo los valores paganos de nuestra sociedad infiltran a la iglesia! ¡La competencia es la ley de la vida! Si estoy yo arriba, no importa que otros tengan que estar abajo. ¿Es eso la voluntad de Dios para ellos?
Esta promesa, que en su época se dirigía al pueblo teocrático de Israel, tampoco debe aplicarse hoy a ninguna nación moderna. Hace poco escuché por radio una canción que decía, "Bendice a Costa Rica y sus siete provincias, bendice a sus pescadores y agricultores, porque Dios te ha escogido... Oye las promesas que Dios te ha hecho, te pondré encima de todas las naciones". ¡Costa Rica es el nuevo Israel, el pueblo escogido de Dios! ¿Y qué de Nicaragua y las demás naciones? Ya la historia ha demostrado los resultados funestos de naciones mesiánicas que creen tener un destino manifiesto de salvar al mundo.
Un último comentario sobre Deut 28:13. Esta promesa, como muestra el versículo siguiente, traía una condición crucial: no "ir tras dioses ajenos y servirlos" (28:14). La promesa es premio por la fidelidad al único Dios y el rechazo de toda tentación idólatra. Por eso dijo Jesús, "No podéis servir a Dios y a las riquezas" (Mt 6:24; Lc 16:13) y San Pablo condenó "la avaricia, la cual es idolatría" (Col 3:5). Estos predicadores, en vez de estar fomentando la avaricia, deben de amonestar al pueblo contra las muchas idolatrías de nuestra sociedad contemporánea.
La mala interpretación con que estos predicadores manipulan un texto fuera de contexto va contra la enseñanza central de la Biblia, especialmente la de Jesús. El modelo social del pueblo hebreo, como muestra el año sabático y el Jubileo, era la igualdad (ver tres artículos anteriores, 11.18.08, 4.6.08; cf. 8.5.09). En el reino de Dios, todos somos reyes; nadie más rey que otro, nadie menos rey. Jesús mismo vino como un siervo (Lc 22:25-27; Jn 13), no para estar encima de nadie. Por eso dijo Jesús que los primeros serán postreros y los postreros primeros (Mt 19:30; 20:16; Mr 10:31; Lc 13.30). Según Jesús, a quien acepta ser cola, Dios lo tendrá por cabeza. ¡Cuanto más pequeño, tanto más grande! Para ser cabeza, hay que ser siervo de todos.
Un texto de San Pablo aplica una analogía fisiológica muy parecida al adagio de Deut 28:13, pero con un enfoque muy distinto:
Además, el cuerpo no es un solo miembro sino muchos.
Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?
Y si dijera la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?
Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído?
Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato?
Más Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso...
Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito,
ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros.
Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios;
y a aquellos que nos parecen menos dignos,
a éstos vestimos más dignamente;
y los que en nosotros son menos decorosos,
se tratan con más decoro.
Porque los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad;
pero Dios ordenó el cuerpo, dándole más honor al que le faltaba... (1 Cor 12:14-24)

Cultivar comunidad

por José Luis Lozano
En un encuentro realizado en Buenos Aires, Ricardo Barbosa de Sousa, presentó un muy hermoso libro cuyo titulo es “Cuida tu corazón[1]”, tomado de Proverbios 4:23...
Este libro hoy forma parte de “mis libros clásicos de la mesa de luz". La gentil recomendación de José Nuñez; sugiriéndome conseguirlo y leerlo, me llevan hoy a “imitar” su amable gesto.
En el capítulo 4, el autor habla sobre la necesidad de “redescubrir al Padre”, y debo confesar que en estos tiempos tan especiales en lo personal, he decidido retomar ese proceso.

La religión de Jesús

Harold Segura C.- Costa Rica

Jesús no fue un Maestro común y corriente que, como muchos, enseñara sin causar reacciones adversas por parte de sus oyentes. Jesús no fue así. Jesús dijo cosas que incomodaron a los religiosos de su tiempo, que enardecieron a los políticos y que causaron ira en sus demás enemigos. Su muerte en la cruz fue causada por quienes no soportaron más sus «irreverencias» y decidieron acallar su voz… ¡cómo si muriendo no hablara más claro y más fuerte!

Es entendible que desatara tanta furia cuando enseñaba en contra de las tradiciones religiosas y de los dogmas que los sacerdotes de su época habían acomodado para su propio bienestar. Eso se entiende. Lo incomprensible es que sus enemigos también reaccionarán cuando sanó a algunas personas. ¿Cómo se puede estar en contra de que un paralitico se levante o un ciego vea? Pero eso fue lo que sucedió.

Juan 9:1-42 narra la historia de un joven que era ciego y fue sanado por Jesús. Dice el evangelio que los religiosos de su época reaccionaron en contra de Jesús porque lo había sanado un sábado. ¡No puedo creer que gente tan experta en la ley del Antiguo Testamento respondieran de esa manera! Dijeron: «Ese hombre no viene de parte de Dios, porque no respeta el sábado» (9:16). Para ellos era más importante respetar la institucionalidad religiosa que devolverle la vista a un ciego. Es decir, primero las normas, después el ser humano; la religón antes que la vida.

El texto del evangelio de Juan deja al descubierto lo absurda que puede llegar a ser una religión cuando olvida que el amor a Dios se expresa por medio del amor al prójimo. Para Jesús la vida plena estuvo siempre primero que las instituciones religiosas. Para él no había mejor manera de dar gloria al Padre que devolviéndole la vida a los que no la tenían (10:10). Que los cojos caminen, que los muertos resuciten, que los ciegos vean, que las viudas tengan consuelo, que los pecadores reciban perdón y que los niños y las niñas gocen de cariño; esta fue la religión de Jesús.

Iglesias, conductas autoritarias y golpes de estado

por José Luis Lozano
Primero eliminaremos a los subversivos; después a sus cómplices; luego a sus simpatizantes; por último, a los indiferentes y a los tibios.1
El domingo 28 de junio pasado... en Honduras, su presidente Manuel Zelaya, fue secuestrado y llevado violentamente por un grupo de militares a Costa Rica
y el embajador hondureño ante la OEA Carlos Sosa Coello, dijo claramente que el presidente de su país Manuel Zelaya “ha sido secuestrado” y que en su país “hay un golpe de Estado”.
Diferentes medios de comunicación se hicieron eco de la impactante noticia y fueron reflejando minuto a minuto todo lo que acontecía.
Se fueron conociendo declaraciones de presidentes de países vecinos, de la Organización de Estados Americanos (OEA) y de la Unión Europea (UE) condenando todos severamente el Golpe de estado en Honduras y pidiendo la colaboración del mundo contra ésta crisis política.
LLamó poderosamente la atención, la rápidez, organización y uniformidad de las decisiones tomadas un día domingo, por el Congreso Nacional Hondureño, destituyendo a su presidente Manuel Zelaya (en su ausencia) y nombrando inmediatamente a Roberto Micheletti como nuevo presidente de la Nación.
En varias oportunidades, los congresistas invocaron el nombre de Dios, mencionaron el respaldo de 90 % de la población y de organizaciones civiles y religiosas, y oraron al finalizar la asamblea como símbolo de legitimación y respaldo a las acciones emprendidas.
En el contenido de las exposiciones de los congresistas, no existió ninguna apelación a la reflexión, ni al diálogo y mucho menos a la posibilidad de considerar la violenta metodología utilizada por los militares, secuestrando y sancando del país a una autoridad elegida democráticamente.
Lamentablemente, vuelven a reiterarse conductas autoritarias ya vividas por el pueblo hondureño y que no deberían desconocerse. Los antecedentes históricos hondureños, nos hablan de regímenes militares que se han mantenido 18 años en el gobierno entre 1956 y 1982 luego de derrocar a tres presidentes elegidos democráticamente.
Esta dolorosa realidad histórica hondureña, es solo un reflejo de nuestra historia latinoamericana, llena de paradojas políticas, sociales y también religiosas. Historia que nos “descubre” orando y legitimando a dirigentes y a modelos violentos, quebrando la voluntad popular democrática y ofreciendo aún “todo tipo de colaboración” hacia gobiernos autoritarios y guerras patrióticas.

“Que el Señor nos ayude a vivir con sabiduría”

1. María Seoane y Vicente Muleiro, El Dictador, La historia secreta y pública de Jorge Rafael Videla, Buenos Aires, Ed. Sudamericana, 2001, p.297

Honduras: tierra desgarrada golpe a golpe

por Adolfo Pérez Esquivel

El gobierno de facto en Honduras, busca justificar lo injustificable al detener y expulsar del país al Presidente Manuel Zelaya. Vuelvo a insistir en que, no podrían dar el golpe de Estado sin el consentimiento del Pentágono y la CIA, que actúan más allá del Presidente Barack Obama. Acabo de recibir noticias desde Honduras de periodistas y dirigentes sociales que han logrado ocultarse para evitar la represión y poder continuar informando sobre lo que ocurre en el país. Los dictadores han impuesto la censura a todos los medios y han secuestrado equipos y apresado a periodistas; continúan los allanamientos por fuerzas armadas, en viviendas y lugares considerados opositores violando los derechos humanos.
El Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza no obtuvo los resultados esperados en su viaje a Tegucigalpa y han aplicado sanciones a Honduras.
Los dictadores no quisieron escuchar la voz de los presidentes que reclaman la restitución en el gobierno del presidente Manuel Zelaya; por el contrario, han endurecido su posición amenazando ponerlo preso si regresa al país. Han desatado una fuerte represión contra las marchas en apoyo al regreso del Presidente, provocando cientos de heridos y detenidos. El gobierno de facto es responsable por la vida y seguridad y de lo que pueda ocurrir al Presidente Zelaya y a la población.
Se agudiza la preocupación cuando vemos que el Presidente Obama, asumió posiciones débiles para defender la democracia en Honduras, mientras los mandatarios latinoamericanos en la OEA, pedían que se exprese en defensa de la democracia y contra el golpe militar.
Los hechos demuestran que una cosa es decir y otra hacer, negándose Obama a recibir al Presidente hondureño Manuel Zelaya
Es un hecho negativo y preocupante que pone en evidencia la complicidad del gobierno de los EE.UU. en el golpe de Estado, que debemos considerar una experiencia piloto de imponer nuevamente gobiernos antidemocráticos, lo cual provoca un grave y peligroso antecedente para todo el continente latinoamericano. Debemos recordar los intentos de golpes de Estado en Venezuela, Bolivia y Haití, como el conflicto de baja intensidad con el ataque de Colombia y EE.UU. contra Ecuador.
El interrogante que surge, es si Obama, estaba o no enterado del golpe militar en Honduras, país que tiene una larga y dolorosa historia de dominación norteamericana, basta recordar al “virrey” John Negroponte, embajador de los Estados Unidos en Honduras y su activo rol en demoler gobiernos y apoyar a la contrainsurgencia contra la Revolución Sandinista, en Nicaragua, El Salvador y Guatemala y en la preparación, financiamiento y penetración de los Contra y grupos paramilitares y policiales en la región, como la instalación de bases norteamericanas en territorio hondureño.
La herencia recibida por Obama del gobierno que le precedió es pesada y llena de dificultades, como las guerras en Irak y Afganistán, donde lo único que ha dejado la invasión a esos países es hambre, destrucción y muerte. Pérdidas cuantiosas, destrucción de la capacidad económica y cultural, y el saqueo de los recursos naturales y bienes de esos países son el resultado de la impunidad jurídica de las fuerzas armadas de EE.UU., responsables de crímenes de lesa humanidad.
El gobierno de Obama no pudo, hasta la fecha, avanzar en sus intenciones y promesas electorales de erradicar la práctica de la tortura y la degradación humana en las cárceles en Abu Graib, en Irak y en Guantánamo, Cuba y cerrarlas definitivamente.
Es evidente que no tiene capacidad de revertir las políticas implantadas por el gobierno de George Bush, y de otros gobiernos que le precedieron, ni la posibilidad de cerrar esas cárceles que son una ofensa a la humanidad.
Los escenarios han cambiado en el continente. Los gobiernos latinoamericanos en la OEA asumen su responsabilidad de fortalecer los procesos democráticos. Es necesario respaldar a los mandatarios que han decidido acompañar a Zelaya a Honduras y reclamar sus derechos.
Las Naciones Unidas y la comunidad internacional han repudiado el golpe de Estado en Honduras y reclamado el regreso de Zelaya. Es necesario que las organizaciones sociales, sindicatos, iglesias, movimientos estudiantiles e intelectuales, medios de comunicación y redes sociales e informativas, se sumen solidariamente para impedir la instauración en Honduras o en cualquier otro país de dictaduras militares.
Lo que ocurre hoy en Honduras nos afecta a todos y todas. Es necesario redoblar los esfuerzo y reclamar a organismos financieros como el BM- FMI-el BID y la Unión Europea, bloquear toda ayuda a la dictadura hondureña, hasta la reposición en su cargo del presidente Zelaya.
Los golpistas deben ser llevados ante la justicia, tanto civiles como militares, empresarios y religiosos que son cómplices y han avalado el golpe militar
El presidente Obama tiene aún muchas asignaturas pendientes con los pueblos. Sabemos de las dificultades que tiene para lograr cambios en la política de los EE.UU. Si no los asume con coraje y decisión, terminará actuando como aquellos a quienes ha criticado y han llevado a la grave situación que hoy vive ese país, y al daño provocado a otros pueblos en el mundo. En la situación hondureña se pondrá en evidencia si está dispuesto defender la democracia y a asumir los cambios prometidos o si todo fueron palabras vacías de contenido.
La iglesia católica debe pronunciarse con claridad y no con actitudes de doble sentido, como lo expresado en nombre de la Conferencia Episcopal Hondureña, por el Obispo Auxiliar y vocero de Tegucigalpa Mons. Pineda, que recomienda que Zelaya no viaje a Honduras y las evasivas sobre lo que se debe hacer frente al golpe de Estado. El doble discurso y la falta de coraje esta presente en la jerarquía eclesiástica.
Jesús siempre tuvo posiciones claras y concretas frente a las injusticias. Los obispos debieran aprender del Maestro.
La tierra atormentada de Honduras reclama la solidaridad de los pueblos de América Latina y el mundo. Es necesario resistir en la esperanza.
Buenos Aires, 5 de julio del 2009
http://www.alainet.org/active/31464

Soja, ecología y pobreza - Los gritos de la Tierra

por René Padilla


La soja se ha convertido en los últimos años en un pingüe negocio en la Argentina y otros países. Su producción y comercialización ilustran con claridad meridiana la manera en que el sistema económico actual funciona y sus efectos ecológicos y sociales a nivel global.

Entre la lógica del mercado y las leyes del jubileo

por Nicolás Panotto
¿Es ético utilizar la tierra para defender intereses particulares?

Lock-out, desabastecimiento, retenciones, pooles, han sido algunos de los nuevos términos que se han inmerso en el vocabulario de los argentinos y las argentinas en los últimos meses. El conflicto con el campo ha causado un fuerte impacto en el imaginario argentino (¡además de su bolsillo!) llevando a una polarización social que ciertamente homogeniza la visión sobre una problemática mucho más compleja de lo que ella pretende reflejar.
Aquí no queremos adentrarnos en un debate sobre las cuestionadas retenciones a la exportación, sobre el análisis de la estructura desigual del campo (pooles vs. pequeños productores), sobre el desenmascaramiento de las ganancias del campo en los últimos años o sobre el rol del sector agrario y ganadero del país a lo largo de la historia en relación a los grupos de poder de turno (sean imperios, empresas multinacionales o dictaduras políticas). Queremos plantearnos la siguiente pregunta: ¿es ético utilizar la tierra y sus frutos para la defensa de los intereses particulares de un grupo determinado de la sociedad en detrimento del resto de la comunidad?

Para ello reflexionemos brevemente en lo que muchos y muchas llaman las leyes del Jubileo que encontramos en Levítico 25. Este pasaje bíblico trata sobre una de las prácticas socio-económicas más importantes del pueblo de Israel que con el tiempo se transformó en un símbolo teológico central de la espiritualidad hebrea y que —inclusive— fue rescatada por Jesús de Nazaret para describir su misión (Lc 4.19). El «año del Jubileo» remite a la práctica de hacer descansar la tierra luego de seis años de trabajarla (vv.1-7), y se fundamenta en normas mucho más amplias en relación al uso de la tierra, también reflejadas en este texto: la tierra debe servir al abastecimiento de las necesidades básicas de la comunidad (v.7), no puede ser utilizada como medio de transacción y de acumulación (vv.23-28), tampoco debe utilizarse para explotar a los más pobres (vv.16-17) sino estar al servicio —sin restricciones e intereses agregados— de los más necesitados y de los extranjeros (vv. 35-38).

Todo esto surge de un principio teológico central: la tierra es de Dios, por lo cual no puede ser utilizada para intereses egoístas e injustos de individuos o grupos particulares de la comunidad. Por lo tanto, este pasaje nos permita reflexionar sobre varios temas relacionados con la ética: el cuidado del medio ambiente, el uso racional de la tierra para la satisfacción de las necesidades básicas de la comunidad, la distribución de los frutos de la producción para el cuidado de los más desfavorecidos, entre otros aspectos.

Como país, siendo parte del continente latinoamericano —uno de los principales centros de producción primaria (commodities) del mundo— estamos inmersos en una lucha de intereses que se da en un contexto global donde la problemática sobre la suba de precios de los alimentos básicos es un tema en boga. Frente a todo este panorama duele en el alma y en el cuerpo ver cuando la (i)lógica del mercado impera sobre el sentido común: camiones volcando miles de litros de leche en la ruta y tirando toneladas de verduras y frutas a la basura «por no haber un precio atrayente para el productor», la complicidad entre gobiernos, políticos, jueces y empresarios en la venta irrestricta de terrenos a empresas multinacionales que cultivan productos nocivos para la tierra, como la siembra indiscriminada de soja (en muchos casos expropiando violentamente a comunidades enteras su espacio vital), la especulación financiera sobre los precios, lo cual socava el bolsillo de los ciudadanos y las ciudadanas, todo esto dibujado en una disputa mediática de mentiras donde los afectados somos los espectadores.

¿Cómo respondemos como cristianos y cristianas a este conflicto? ¿De qué lado estamos? Recordemos que no hay sólo «dos lados» (Estado vs. Campo) y que no son precisamente sus actores las verdaderas «víctimas». En realidad, las víctimas de todo esto son los ciudadanos y las ciudadanas que luchan día a día por sobrevivir —en su mayoría, grandes comunidades de campesinos, de pequeños productores y de pobres que, lejos están de obtener más ganancias si se modifican las retenciones a las exportaciones—. Con ellos y ellas está Dios.

«Pongan en práctica mis estatutos y observen mis preceptos, y habitarán seguros en la tierra. La tierra dará su fruto, y comerán hasta saciarse, y allí vivirán seguros» (Lev 25.18).

Artículo Publicado en Revista Kairós, Nro.21, Fundación Kairós, Buenos Aires, 2008, pp.20-21

Un viaje muy especial a Caviahue / Copahue


El taller de señoras, es un espacio de compañerismo y solidaridad que funciona en la Fundación Cristiana Neuquén Oeste los días Miercoles de 15 a 20 hs.
Al crecer como personas... y en la búsqueda de la recuperación de su autoestima, las señoras sintieron el deseo de regalarse un fin de semana diferente para fin de año.
La ayuda por parte de la comunidad; (Iglesia, Colegio, Gimnasio, etc.) con la compra de empanadas y pizzas, posibilitó que éste sueño se hiciera realidad.

MUCHAS GRACIAS a todos por su colaboración permanente.
DISTINGUEN AL VICEPRESIDENTE DE ABA: Raúl Scialabba

Buenos Aires, Noviembre 25 de 2008. El Secretario de Culto Guillermo Oliveri distiguió por su lucha por la tolerancia religiosa a Juan Carr, Bernardo Kliksberg, Raúl Scialabba, Mario Nalpatián, Samir Salech y Cristina Calvo, al recordarse el 27 aniversario de la "Declaración sobre la eliminación de todas la formas de Intolerancia y Discriminación", foto Roberto Daniel Garagiola.


Con mucha alegría compartimos que el martes 25 de Noviembre pasado, en el Auditorium de la Cancillería, el Estado Argentino a través de la Secretaría de Culto hizo un reconocimiento a nuestro hermano Raúl Scialabba por su trayectoria y como una de las personalidades que se han destacado en su aporte a la comunidad.

Raúl es Vicepresidente de la ABA, Presidente del Consejo Argentino para la Libertad Religiosa (CALIR) y se ha destacado por su lucha por la Libertad Religiosa y de conciencia y el diálogo interreligioso en nuestro país.

El Embajador Guillermo Oliveri, Secretario de Culto de la Nación en sus palabras previas a la entrega de la distinción, resaltó la persona y la labor que realiza.

El principio de Libertad Religiosa y de Conciencia y la lucha para que sea una realidad en nuestro país ha sido un distintivo que nos identifica como bautistas. Pastores como Santiago Canclini han dejado una marca indeleble en esta lucha y es muy grato para nosotros como Asociación que hoy Raúl Scialabba nos represente en esta lucha y que sea reconocido por el Estado Argentino.


La Resolución del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, fechada en Buenos Aires el 21 de noviembre de 2008, expresa:

Visto la Resolución del Secretario del Culto Nro. 2.360 de fecha 1 de noviembre y

CONSIDERANDO:

Que en virtud de la norma citada en el VISTO, la Secretaria de Culto de este Ministerio resolvió reconocer la trayectoria de aquellas personalidades que se han destacado por su aporte a la comunidad.

Que el Dr. Raúl Scialabba, ex-vicepresidente de la Alianza Mundial Bautista, acredita una larga trayectoria en el marco del compromiso personal e institucional en la difusión y desarrollo de la convivencia, respeto y desarrollo del pluralismo y el diálogo interreligioso, siendo por ello reconocido nacional e internacionalmente.

Que siendo actualmente presidente del Consejo Argentino para la Libertad Religiosa, vicepresidente de la Asociación Bautista Argentina, miembro del Foro Ecuménico Social y de la Comisión de Justicia y Libertad de la Alianza Mundial Bautista, aporta desde estas organizaciones un incansable trabajo para la inclusión y tolerancia religiosa.

Que es auspicioso y de interés para la Secretaria de Culto de este Ministerio, la continuidad de los esfuerzos para extender el entendimiento, cooperación y diálogo interreligioso.

Que la presente se dicta en virtud de las atribuciones conferidas por Resolución Ministerial Nro. 1.230 de fecha 5 de junio de 2008.

Por ello,

EL SECRETARIO DE CULTO
RESUELVE:

Artículo 1*. Reconócese el compromiso y aporte a favor del diálogo interreligioso del doctor Raúl Scialabba, otorgándosele una plaqueta que así lo acredita.

Articulos 2 y 3: de forma.

Resolución Nro. 2377

Firma:

Embajador Guillermo R. Oliveri
Secretario de Culto

Hacer Teología desde la cocina

por Patricia L.Trillo

Compartimos con las señoras del taller un fin de semana de trabajo. La posibilidad de conocer el interior de la provincia de Neuquén en la Patagonia Argentina nos llevó a realizar varias docenas de empanadas para vender, con el fin de recaudar dinero para alquilar un colectivo.
Fue así como entre mate y mate y con los ojos todos llorosos por la cebolla, comenzamos a reír…a contar historias y anécdotas de la vida…a compartir sueños…
En un momento dado aparece Soledad (joven madre de tres niños) con una bandeja que contenía las primeras empanadas que salían de la gran olla y ella nos dijo: “Chicas; estas son las primicias que Dios nos da, hagamos una oración y compartamos juntas esta primer bendición”. Sacudimos un poco nuestras manos y así como estábamos agradecimos a Dios esta oportunidad. Juntas saboreamos las primeras y más ricas empanadas de la jornada.
Fue allí, inesperadamente, en medio de la harina y la grasa, que percibimos claramente una presencia muy especial; emoción, profunda paz y armonía. Dios nos había visitado.
Entre mates y empanadas, Soledad nos compartió luego, que dentro de algunas comunidades religiosas las primicias del trabajo en la cocina debían entregarse al “pastor” de la iglesia, para que diera su bendición y aprobación. Teresa, se sumó también a las anécdotas y nos contó, que en su anterior iglesia, su pastora, llenaba la olla con las sobras de masa del relleno de las empanadas y preparaba una sopa para que el grupo de trabajo comiera.

¿Por qué las primicias para el pastor?. ¿Por qué la pastora compartía las sobras de la masa a quienes con tanto esfuerzo habían trabajado toda una jornada?.

Nos pareció muy interesante la propuesta de Soledad. Sin querer nos estaba mostrando un modelo de hacer teología desde la horizontalidad, de los hermanos, de los laicos, de la no profesionalidad pastoral.

Para que la teología tenga el sabor de las cosas sencillas de Dios y el aroma de la trascendencia, debe permitirse nacer en el encuentro inesperado que se produce en una cocina desordenada, con mujeres dispuestas a cumplir el sacerdocio de todo creyente.

Compartimos con Valdir Steuernagel[1], quien señala:

“…la tarea teologal nos pertenece a todos y todas. Cada uno de nosotros hace teología en el solo hecho de leer la realidad a la luz de la fe. Es por esta razón que no podemos tomar livianamente la tarea teológica, ya que necesitamos nutrirnos para ser responsables en esta tarea inevitable de todo creyente… la tarea teológica se construye desde una variedad de “espacios de vida” y de experiencias históricas, ya que la vida en la cual Dios se manifiesta es compleja y debe interpretarse desde diversas aristas”.



[1] Dr. Valdir Steuernagel. Hacer teología junto a María.

"Leonardo Boff, en Neuquén"

El teólogo de los pobres y de la ecología señaló que para el 2025, dos tercios de la humanidad no tendrá agua potable.

En el marco de la conmemoración de los 60 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y los 25 años de Democracia en la Argentina, L. Boff visitó la ciudad de Neuquén y disertó en el aula magna de la Universidad Nacional del Comahue.
Habló de los problemas urgentes del planeta y mencionó su compromiso y su trabajo en la elaboración de la denominada Carta a la Tierra, un documento ecológico elaborado en 2001 que dos años después fue tomado como propio por la UNESCO.
Leonardo Boff es teólogo, filósofo, escritor y uno de los fundadores de la Teología de la Liberación. Llegó a Neuquén invitado por la cátedra libre Jaime De Nevares y señaló que “La Tierra está cambiando y esos cambios van produciendo grandes desordenes”. Expresó que muchas regiones del Planeta se irán transformando en zonas inhóspitas, desencadenando masivas migraciones, hambre, disturbios políticos y guerras.
Boff dijo que la causa principal es antropocéntrica, consecuencia de la actitud humana y que solamente modificando comportamientos, mentes y corazones, es posible hacer que el proceso de cambio sea menos traumático. “Vivimos tiempos como los de Noe” dijo Boff y aún, no existe en los humanos una real conciencia de la gravedad en la que nos movemos. Despertar conciencias y desarrollar un sincero sentido de interdependencia y cooperación con toda la creación, son los grandes desafíos del presente.

Entrevista a la Madre Teresa de Calcuta

Este es un extracto de una de las últimas entrevistas con la Madre Teresa, conducida por Edward W Desmond en 1989 para la revista Time. Los extractos de la entrevista aparecieron en la revista Time y el texto completo de la entrevista apareció en The National Catholic Register.

Time: ¿Qué ha hecho esta mañana?
Madre Teresa: Orar.
T: ¿A qué hora comenzó?
MT: A las cuatro y media
T: ¿Y después de orar?

Jonás y el despertar de la conciencia a una vida con propósito

La historia de Jonás es, más que un relato profético, un espejo de la experiencia humana. Dios lo llama a anunciar un mensaje a Nínive, pero...